UNA RESPUESTA NEOPARADIGMÁTICA
Margarita Robertazzi (2006)
Resumen:
1. INTRODUCCIÓN
La Psicología Social Comunitaria, la Psicología Social Crítica y la Psicología de la Liberación forman parte de un paradigma integrado
que busca una psicología sensible a los contextos sociales. Originadas en América Latina, estas corrientes abordan las
problemáticas sociales y culturales específicas de la región, fundamentadas en una perspectiva histórico-social ineludible.
Este paradigma también encuentra afinidades con desarrollos históricos y psicoanalíticos argentinos de los años sesenta, que
enfatizan cómo los procesos sociales colectivos afectan subjetivamente a las personas. Además, representan una respuesta
neoparadigmática surgida en América Latina desde mediados de los años ochenta, característica de una época de transformación
global de la ciencia.
Enfrentando el desafío del subdesarrollo y sus efectos en las personas y las relaciones sociales, estas corrientes ponen un énfasis
directo en el poder y las posibilidades de transformación frente a situaciones de desigualdad e injusticia.
2. UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA
Hasta los años sesenta, la Psicología Social en América Latina adoptaba principalmente teorías y métodos provenientes de Estados
Unidos y Francia. Sin embargo, desde los años setenta, esta dependencia comenzó a cambiar significativamente. Se identifican
diferentes fases en su evolución, desde una etapa inicial hasta llegar a una fase de desarrollo propio característica de la Psicología
Social Latinoamericana, marcada por períodos de crisis. En 1976, en Venezuela, psicólogos y psicólogas sociales expresaron su
descontento con la falta de utilidad de su trabajo para abordar los problemas psicosociales existentes en la sociedad.
En ese contexto, José Miguel Salazar y otros colegas propusieron la idea de escribir un libro que finalmente se tituló "Psicología
Social", con el objetivo de contribuir a la enseñanza de la disciplina adaptándola a la realidad latinoamericana, que los textos
existentes no reflejaban adecuadamente. Simultáneamente, nuevas prácticas y teorías comenzaron a introducirse, acercando la
Psicología Social más hacia las ciencias sociales, abandonando su enfoque individualista y adoptando nuevos métodos de
investigación en contextos naturales, mientras ganaba relevancia social.
La disciplina buscaba establecer un nuevo paradigma, enfatizando la apertura metodológica, el carácter histórico de los fenómenos
estudiados, y la preferencia por investigar en contextos naturales, rechazando la hegemonía de modelos impuestos desde las
ciencias naturales. Argumentaba que los sujetos de investigación son productores activos de conocimiento, comprometidos
política y socialmente, y reconocía la dinámica, dialéctica y simbólica de la realidad social.
La Psicología Social Latinoamericana emergió como un campo reconocido, pero con fronteras difusas, generando constantemente
nuevas áreas de estudio como la Psicología Comunitaria, Política y Ambiental, además de desarrollar enfoques interdisciplinarios
en salud, educación y trabajo. Según Páez (1994), se caracterizaba por abordar problemas como la pobreza, la represión y la
dominación, destacándose por su enfoque crítico y social frente a la diversidad cultural y la resistencia a la imposición de un único
modo de hacer ciencia, distinguiéndola tanto de la Psicología Europea como de la estadounidense.
3. MODALIDADES DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL EN AMÉRICA LATINA
La Psicología Social Comunitaria, la Psicología Social Crítica y la Psicología Social y Política de la Liberación son tres corrientes que
se enfocan en las distintas configuraciones del poder en América Latina, con el propósito de transformar sociedades, grupos,
individuos y sus relaciones. Estas corrientes se influencian mutuamente debido a su interés compartido en la emancipación social
y la justicia. Según Montero (2001; 2004a), estas expresiones psicológicas se fundamentan en el paradigma de la construcción y
transformación críticas, destacando las dimensiones éticas y políticas que guían sus valores teóricos y prácticos, además de las
dimensiones ontológicas, epistemológicas y metodológicas más tradicionales. Central en estas corrientes es la visión del ser
humano como un agente activo, la sociedad como un entorno donde debería vivir de manera más justa, y la importancia de
relaciones colaborativas para la producción de conocimiento.
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