EVC Isquémico
El accidente cerebrovascular, la manifestación grave más común de la enfermedad
cerebrovascular, es la quinta causa principal de muerte en los Estados Unidos y una de las
principales causas de discapacidad grave (Feske, 2021). La Enfermedad Vascular Cerebral
(EVC) es una pérdida súbita de la función neurológica como resultado de una alteración
focal del flujo sanguíneo cerebral debido a una isquemia o hemorragia (Piña y Landinez,
2020). Estudios recientes han demostrado que el reconocimiento temprano, el tratamiento
intervencionista de emergencia del ACV isquémico agudo y el tratamiento en centros
especializados en ACV pueden reducir significativamente la morbilidad y la mortalidad
relacionadas con el ACV (Herpich, 2020). La disfunción neurológica repentina causada por
isquemia cerebral focal con evidencia de imágenes de infarto agudo define accidente
cerebrovascular isquémico agudo (AIS), mientras que un episodio isquémico con déficits
neurológicos pero sin infarto agudo define ataque isquémico transitorio (AIT) (Mendelson
y Prabhakaran, 2021). Después del accidente cerebrovascular isquémico, una grave escasez
de suministro de sangre al cerebro conduce al suministro insuficiente de oxígeno al cerebro,
lo que a su vez conduce a la muerte neuronal (Zhu, et. al. 2022). El tratamiento de los
pacientes con accidente cerebrovascular isquémico agudo se basa en el tiempo
transcurrido desde el inicio del accidente cerebrovascular, la gravedad del déficit
neurológico y los hallazgos en las pruebas de neuroimagen (Powers, 2020). Los
ensayos clínicos aleatorizados han establecido la terapia de reemplazo hormonal con o
sin TVI como la atención habitual para pacientes con accidente cerebrovascular con
oclusión de la vena cava inferior hasta 24 horas desde el inicio de los síntomas (Saini,
2021). A pesar de los recientes avances en terapias trombolíticas y endovasculares,
muchos pacientes con isquemia miocárdica mueren o quedan con discapacidad grave;
además, la prevención secundaria efectiva se ve obstaculizada por una elección
restringida de medicamentos y un bajo nivel de adherencia del paciente a los
tratamientos prescritos (Mosconi y Paciaroni, 2022).
El accidente cerebrovascular, la manifestación grave más común de la enfermedad
cerebrovascular, es la quinta causa principal de muerte en los Estados Unidos y una de las
principales causas de discapacidad grave (Feske, 2021). La Enfermedad Vascular Cerebral
(EVC) es una pérdida súbita de la función neurológica como resultado de una alteración
focal del flujo sanguíneo cerebral debido a una isquemia o hemorragia (Piña y Landinez,
2020). Estudios recientes han demostrado que el reconocimiento temprano, el tratamiento
intervencionista de emergencia del ACV isquémico agudo y el tratamiento en centros
especializados en ACV pueden reducir significativamente la morbilidad y la mortalidad
relacionadas con el ACV (Herpich, 2020). La disfunción neurológica repentina causada por
isquemia cerebral focal con evidencia de imágenes de infarto agudo define accidente
cerebrovascular isquémico agudo (AIS), mientras que un episodio isquémico con déficits
neurológicos pero sin infarto agudo define ataque isquémico transitorio (AIT) (Mendelson
y Prabhakaran, 2021). Después del accidente cerebrovascular isquémico, una grave escasez
de suministro de sangre al cerebro conduce al suministro insuficiente de oxígeno al cerebro,
lo que a su vez conduce a la muerte neuronal (Zhu, et. al. 2022). El tratamiento de los
pacientes con accidente cerebrovascular isquémico agudo se basa en el tiempo
transcurrido desde el inicio del accidente cerebrovascular, la gravedad del déficit
neurológico y los hallazgos en las pruebas de neuroimagen (Powers, 2020). Los
ensayos clínicos aleatorizados han establecido la terapia de reemplazo hormonal con o
sin TVI como la atención habitual para pacientes con accidente cerebrovascular con
oclusión de la vena cava inferior hasta 24 horas desde el inicio de los síntomas (Saini,
2021). A pesar de los recientes avances en terapias trombolíticas y endovasculares,
muchos pacientes con isquemia miocárdica mueren o quedan con discapacidad grave;
además, la prevención secundaria efectiva se ve obstaculizada por una elección
restringida de medicamentos y un bajo nivel de adherencia del paciente a los
tratamientos prescritos (Mosconi y Paciaroni, 2022).