Géneros discursivos
Mijaíl Bajtín, crítico literario y filósofo del lenguaje, sostenía que existen diferentes esferas de la
praxis humana y que cada una de ellas elabora sus propios géneros discursivos. Es decir, la
humanidad crea y desarrolla distintas actividades de las que participa en su día a día. De esta
manera, encontramos una esfera judicial, artística, farmacéutica, literaria, deportiva,
administrativa y muchas, muchas más.
Entendemos por géneros discursivos a aquellos tipos relativamente estables de enunciados que
poseen tres elementos constitutivos: el contenido temático, el estilo verbal y la estructura. Éstos
permanecen más o menos constantes al interior de cada género discursivo. Por ejemplo, sabemos
que en el cuerpo de una carta, se comienza por el saludo, luego se enumeran los temas a tratar y
por último agregamos una despedida o posdata. Esta estructura no varía independientemente de
quién la escriba o la reciba o de los temas que allí se aborden. De la misma forma, hallamos
sentencias judiciales, recibos de sueldo, facturas de servicios, recetas médicas, planos de
arquitectura, entre otras.
No obstante, además de compartir los tres factores mencionados anteriormente, los géneros
discursivos presentan algunas características en común. A saber:
Ordenan la comunicación.
Mantienen coherencia dentro de un contexto determinado.
Elaboran estructuras sociales.
Son un reflejo de las condiciones externas del hablante, como los factores
sociolingüísticos, la influencia de la cultura y su capacidad de interacción con otros.
Para este autor ruso, los enunciados son prácticas sociales, es el uso que hacemos del lenguaje con
el objetivo de comunicarnos. Es por este motivo que consideramos enunciado a todo uso del
lenguaje anclado en un contexto y determinado por las relaciones que emisor y receptor
mantienen entre sí pero también con su entorno.
Otro de los aportes de Bajtín, es su clasificación de los géneros discursivos en dos categorías:
géneros primarios y géneros secundarios.
Entendemos por géneros discursivos primarios a aquellos enunciados poco complejos,
espontáneos que no requieren de una elaboración. Ejemplo de ellos son los diálogos entre amigos,
vecinos, familiares o entre personas que entablan una conversación en la fila en la que esperan
para abonar algún servicio.
Mientras que los géneros discursivos secundarios son los que se constituyen de manera más
compleja y elaborada y en los cuales la espontaneidad no tiene lugar. Por ejemplo: novelas,
cuentos, textos de divulgación científica.
Existe la posibilidad de hallar géneros primarios dentro de algún género secundario, como es el
caso de algún diálogo dentro de una novela.
Mijaíl Bajtín, crítico literario y filósofo del lenguaje, sostenía que existen diferentes esferas de la
praxis humana y que cada una de ellas elabora sus propios géneros discursivos. Es decir, la
humanidad crea y desarrolla distintas actividades de las que participa en su día a día. De esta
manera, encontramos una esfera judicial, artística, farmacéutica, literaria, deportiva,
administrativa y muchas, muchas más.
Entendemos por géneros discursivos a aquellos tipos relativamente estables de enunciados que
poseen tres elementos constitutivos: el contenido temático, el estilo verbal y la estructura. Éstos
permanecen más o menos constantes al interior de cada género discursivo. Por ejemplo, sabemos
que en el cuerpo de una carta, se comienza por el saludo, luego se enumeran los temas a tratar y
por último agregamos una despedida o posdata. Esta estructura no varía independientemente de
quién la escriba o la reciba o de los temas que allí se aborden. De la misma forma, hallamos
sentencias judiciales, recibos de sueldo, facturas de servicios, recetas médicas, planos de
arquitectura, entre otras.
No obstante, además de compartir los tres factores mencionados anteriormente, los géneros
discursivos presentan algunas características en común. A saber:
Ordenan la comunicación.
Mantienen coherencia dentro de un contexto determinado.
Elaboran estructuras sociales.
Son un reflejo de las condiciones externas del hablante, como los factores
sociolingüísticos, la influencia de la cultura y su capacidad de interacción con otros.
Para este autor ruso, los enunciados son prácticas sociales, es el uso que hacemos del lenguaje con
el objetivo de comunicarnos. Es por este motivo que consideramos enunciado a todo uso del
lenguaje anclado en un contexto y determinado por las relaciones que emisor y receptor
mantienen entre sí pero también con su entorno.
Otro de los aportes de Bajtín, es su clasificación de los géneros discursivos en dos categorías:
géneros primarios y géneros secundarios.
Entendemos por géneros discursivos primarios a aquellos enunciados poco complejos,
espontáneos que no requieren de una elaboración. Ejemplo de ellos son los diálogos entre amigos,
vecinos, familiares o entre personas que entablan una conversación en la fila en la que esperan
para abonar algún servicio.
Mientras que los géneros discursivos secundarios son los que se constituyen de manera más
compleja y elaborada y en los cuales la espontaneidad no tiene lugar. Por ejemplo: novelas,
cuentos, textos de divulgación científica.
Existe la posibilidad de hallar géneros primarios dentro de algún género secundario, como es el
caso de algún diálogo dentro de una novela.