IMPACTO DEL COVID-19 EN EL MERCADO LABORAL ECUATORIANO
Anthony Mendieta
A nivel mundial, el Covid-19 causó la crisis humana, económica y social más grave de la época
moderna, afectando entre otras cosas, el mundo del trabajo, causando sufrimiento y mostrando
la vulnerabilidad de muchas empresas y personas. La crisis sanitaria ha afectado
inequitativamente a la sociedad, siendo las personas más desfavorecidas quienes han sido
golpeados de manera más cruel, y también ha aumentado la dificultad que tenían los jóvenes
en los mercados de trabajo. El resultado final de esta crisis es el aumento de la pobreza extrema,
contrarrestando el progreso que se venía enfocando respecto a la reducción de la pobreza. Para
responder a la crisis, se han planteado diversas políticas con el fin de dar lugar a un proceso de
reconstrucción y recuperación de la economía mundial, entre las cuales están: estimular la
economía y el empleo, apoyar a las empresas, empleos e ingresos, proteger a los trabajadores.
El mundo del trabajo se ha visto notablemente afectado a causa de la pandemia, según
la OIT, a nivel mundial, el número de lugares de trabajo que han cerrado en todo el mundo por
el Covid-19 redujo en un 10,7% la cantidad de horas trabajadas en el segundo trimestre del
2020. Además provocó la pérdida de 305 millones de empleos, tomando como base una semana
laboral de 48 horas. Las empresas; en especial las micro, pequeñas y medianas empresas,
empezaron a encontrarse con grandes incertidumbres, ya que, al ser duramente golpeados los
sectores que abarcaban (el comercio al por mayor y al por menor y la reparación de vehículos
automóviles; la industria manufacturera, los servicios de hotelería y restauración, y las
actividades inmobiliarias, comerciales y administrativas), su subsistencia se estaba viendo
amenazada, dejando a al menos 436 millones de empresas en riesgo de desaparecer.
Respecto a la economía mundial, la repercusión de la pandemia se notó en el contraste
de un año a otro, el crecimiento económico que hubo antes de la crisis sanitaria, según el FMI,
fue de un +3,3%, y pasó a un -3%, con tendencia al deterioro. El Banco Mundial y la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) prevén una contracción de
entre el 5 y 8 por ciento, siendo la mayor recesión económica y la que más impacto ha tenido
desde la Segunda Guerra Mundial. Para el comercio también se prevé una disminución en su
volumen según la Organización Mundial del Comercio (OMC), manifestando que en el mejor
de los casos esta reducción sería de un 13 por ciento y para el peor de los casos un 32. La
pandemia también contribuyó al aumento de la deuda pública, que el FMI estimó que el
endeudamiento público con respecto al PIB incrementaría del 69,4 por ciento al 85,3 por ciento
en el año, y que muchos países alcanzarían niveles considerablemente superiores.
Anthony Mendieta
A nivel mundial, el Covid-19 causó la crisis humana, económica y social más grave de la época
moderna, afectando entre otras cosas, el mundo del trabajo, causando sufrimiento y mostrando
la vulnerabilidad de muchas empresas y personas. La crisis sanitaria ha afectado
inequitativamente a la sociedad, siendo las personas más desfavorecidas quienes han sido
golpeados de manera más cruel, y también ha aumentado la dificultad que tenían los jóvenes
en los mercados de trabajo. El resultado final de esta crisis es el aumento de la pobreza extrema,
contrarrestando el progreso que se venía enfocando respecto a la reducción de la pobreza. Para
responder a la crisis, se han planteado diversas políticas con el fin de dar lugar a un proceso de
reconstrucción y recuperación de la economía mundial, entre las cuales están: estimular la
economía y el empleo, apoyar a las empresas, empleos e ingresos, proteger a los trabajadores.
El mundo del trabajo se ha visto notablemente afectado a causa de la pandemia, según
la OIT, a nivel mundial, el número de lugares de trabajo que han cerrado en todo el mundo por
el Covid-19 redujo en un 10,7% la cantidad de horas trabajadas en el segundo trimestre del
2020. Además provocó la pérdida de 305 millones de empleos, tomando como base una semana
laboral de 48 horas. Las empresas; en especial las micro, pequeñas y medianas empresas,
empezaron a encontrarse con grandes incertidumbres, ya que, al ser duramente golpeados los
sectores que abarcaban (el comercio al por mayor y al por menor y la reparación de vehículos
automóviles; la industria manufacturera, los servicios de hotelería y restauración, y las
actividades inmobiliarias, comerciales y administrativas), su subsistencia se estaba viendo
amenazada, dejando a al menos 436 millones de empresas en riesgo de desaparecer.
Respecto a la economía mundial, la repercusión de la pandemia se notó en el contraste
de un año a otro, el crecimiento económico que hubo antes de la crisis sanitaria, según el FMI,
fue de un +3,3%, y pasó a un -3%, con tendencia al deterioro. El Banco Mundial y la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) prevén una contracción de
entre el 5 y 8 por ciento, siendo la mayor recesión económica y la que más impacto ha tenido
desde la Segunda Guerra Mundial. Para el comercio también se prevé una disminución en su
volumen según la Organización Mundial del Comercio (OMC), manifestando que en el mejor
de los casos esta reducción sería de un 13 por ciento y para el peor de los casos un 32. La
pandemia también contribuyó al aumento de la deuda pública, que el FMI estimó que el
endeudamiento público con respecto al PIB incrementaría del 69,4 por ciento al 85,3 por ciento
en el año, y que muchos países alcanzarían niveles considerablemente superiores.