“El Matadero” Esteban Echeverría
José Esteban Echeverría fue un escritor y poeta romántico argentino nacido en Buenos Aires
el 2 de septiembre de 1805 y fallecido el 19 de enero de 1851. Paso un lustro en Francia
formándose académicamente, escuchando debates y enriqueciéndose intelectualmente en
debates donde destacaba la figura de Víctor Hugo. Al volver de Europa, catalizo el
romanticismo, un movimiento que se caracterizó por explorar todas las posibilidades del arte.
En Europa este movimiento afirmo que el artista es portador de una voluntad capaz de
transgredir las reglas de lo clásico, el culto a del ‘yo’ y los sentimientos amorosos lo
categorizaban. En América sus tópicos se asimilaron al paisaje y a la vida nacional. Aunque
más que un movimiento estético demuestra la sensibilidad de una época marcada por la crisis,
tanto social como moral.
Fue parte de la ‘Generación del 37’ que se mancomunaban para conseguir un objetivo
inusitado, definir una identidad nacional, formar su propia cultura y sus tradiciones únicas y
en consecuencia separarse definitivamente de España. Con este objetivo, Echeverría escribió
El matadero (1871, publicado por José María Gutiérrez), obra que refleja una Argentina de
principios del siglo xiix y se mirada sobre los federales. Además, escribió otros relatos
famosos como Dogma socialista o La cautiva.
Esta narración literaria sucede durante un contexto histórico muy interesante, nos muestra por
el lado político social un país dividido entre unitarios y federales, los primeros eran burgueses
con valores como la libertad y la dignidad, son representados en la obra como nobles,
valientes, civilizados y cultos. En cambio, los federales son descriptos como salvajes,
violentos y brutos. Rosas, su representante, es un tirano y un rastrero.
En el contexto literario destaca el romanticismo, una vanguardia que representa los ideales de
los burgueses.
Existe una clara similitud entre la biografía de Echeverría y este escrito literario, Echeverría
es uno de los mayores representantes unitarios y utiliza el relato de forma propagandística. Él
expande sus ideas unitarias y representa a la figura del "héroe" como el unitario. Demuestra
que sus ideas son civilizadas y honradas. Este cuento literario también demuestra un odio
desmesurado al régimen rosista, quien obligó al autor a exiliarse en Montevideo. Por último,