DERMATOSIS INFECCIOSAS
Virus, bacterias, hongos y parásitos
INFECCIONES BACTERIANAS
Impétigo
Las infecciones bacterianas de la piel se han dividido clásicamente en primarias y secundarias. Las
primarias suelen presentar una clínica característica y están desencadenadas por la infección de un
solo microorganismo (Estreptococo pyogenes o Estafilococo aureus, preferentemente). Las
infecciones cutáneas secundarias se producen sobre áreas cutáneas que han experimentado algún
tipo de traumatismo, y prolongan y complican el proceso cutáneo subyacente. Es lo que se denomina
impetiginización. Por el contrario, el impétigo es una piodermitis primaria y junto a la foliculitis es
una de las infecciones bacterianas de la piel que se observa con más frecuencia en la práctica clínica
diaria. Por su forma clínica las dividimos en:
● Impétigo no ampolloso, microvesiculoso o contagioso: Se
manifiesta como pápulas eritematosas que evolucionan a
vesícula de pared delgada y base eritematosa. Se rompe
rápidamente, forma un exudado que se seca y determina una
costra amarilla melicérica. En la actualidad se considera que el
agente causal inicial son los estreptococos beta-hemolíticos del
grupo A (Streptococcus pyogenes).
● Impétigo ampolloso: Consiste en la aparición de ampollas
superficiales de 1-2 cm. Al principio el contenido es transparente
y luego se enturbia. Cuando se rompe deja una superficie
erosiva eritematosa que se cubre de una costra fina.
En ambos casos suelen aparecer en áreas expuestas de la cara,
alrededor de los orificios de la boca, nariz o en las extremidades.
El diagnóstico se basa en los hallazgos clínicos y si es preciso se recolectará muestra para cultivo en
aquellos casos en los que resulte especialmente resistente al tratamiento antibiótico convencional.
Desde el punto de vista terapéutico podemos emplear diferentes medidas:
- Aplicación tópica de soluciones que contengan antisépticos tópicos; pe. una solución de
clorhexidina 0,2%.
- Tratamiento tópico a base de cremas o pomadas antibióticas, que se aplicarán 2 o 3 veces al
día por un periodo comprendido entre 7 y 10 días. Las más comúnmente utilizadas son
aquellas cuyo principio activo es el ácido fusídico o la mupirocina.
- El tratamiento antibiótico sistémico se requiere normalmente para prevenir la aparición de
complicaciones como la sepsis o la glomerulonefritis posestreptocócica:
Amoxicilina-clavulánico, cefalosporinas de 1ª o 2ª generación, macrólidos... Otras
indicaciones que hacen necesario su uso son: Impétigos de gran extensión, localizaciones
, difíciles de tratar (zonas periorales, pliegues), si existe una base atópica, diabetes o si afecta a
varios miembros familiares o escolares
- En el caso de los niños, se debe evitar la asistencia a la guardería hasta curación de las
lesiones, para evitar la diseminación de la enfermedad.
Ectima
Etiológicamente puede estar producida por estreptococos beta-hemolíticos del grupo A o bien por
estafilococos coagulasa positivos. Las lesiones clínicas del ectima se inician como un impétigo, pero
se extienden a la dermis dando lugar a la formación de una úlcera profunda bien delimitada
cubierta de una costra necrótica adherida. Con frecuencia, se acompaña de linfangitis y linfadenitis
regional. Tiene predilección por localizarse en cara de extensión de brazos y piernas. Siempre
deberemos realizar diagnóstico diferencial con el ectima gangrenoso producido por Pseudomonas
aeruginosa. Las medidas terapéuticas a aplicar son las mismas que en el caso del impétigo, pero
siempre es necesario el uso de antibioterapia sistémica.
Foliculitis. Forunculosis. Ántrax
Son un conjunto de afecciones que afectan al folículo piloso con formación de abscesos y casi
siempre debidos a S. Aureus. Representan diferentes grados de severidad dentro del mismo proceso
inflamatorio.
La manifestación clínica de cada uno de ellos dependerá de la profundidad de afectación del proceso
inflamatorio:
● Foliculitis: Pápulas hemisféricas de tamaño similar al de la cabeza de un alfiler centradas en
un folículo piloso con un halo eritematoso que a veces cursa con un discreto prurito.
● Forúnculos: Nódulos de tamaño variable, infiltrados y duros al tacto en los primeros días y
que pueden llegar a hacerse fluctuantes. Son dolorosos a la presión y en ocasiones se
asocian a astenia, fiebre y edema.
● Ántrax: Se produce cuando se ha desarrollado un fenómeno de fistulización entre varios
forúnculos generando la aparición de profundos abscesos inflamatorios que drenan
contenido purulento o serohemático.
La causa más frecuente es la infección local por Staphilococcus aureus aunque se exacerba por la
asociación de factores como la obesidad, alteración en la función de los neutrófilos, tratamientos con
corticoides sistémicos o estados de inmunodepresión.
El tratamiento variará dependiendo del estadio en el que nos encontremos:
- Foliculitis superficial: Son útiles las soluciones de clorhexidina. Si la reacción es muy intensa
se puede aplicar una loción antibiótica. En casos excepcionales recurriremos al empleo de
antibioterapia sistémica.
- Forúnculos-ántrax: Se recomienda el empleo de calor local con compresas húmedas para
ayudar a localizar la lesión y el drenaje. Al igual que en la foliculitis se procederá al lavado de
la zona y el uso de lociones antibióticas junto a antibioterapia vía oral y/o enzimas
proteolíticas que ayudarán a desbridar la zona afectada. Cuando haya lesiones fluctuantes se
procederá a su escisión y drenaje. Algunos autores aconsejan la inmovilización de la zona
afectada.
Virus, bacterias, hongos y parásitos
INFECCIONES BACTERIANAS
Impétigo
Las infecciones bacterianas de la piel se han dividido clásicamente en primarias y secundarias. Las
primarias suelen presentar una clínica característica y están desencadenadas por la infección de un
solo microorganismo (Estreptococo pyogenes o Estafilococo aureus, preferentemente). Las
infecciones cutáneas secundarias se producen sobre áreas cutáneas que han experimentado algún
tipo de traumatismo, y prolongan y complican el proceso cutáneo subyacente. Es lo que se denomina
impetiginización. Por el contrario, el impétigo es una piodermitis primaria y junto a la foliculitis es
una de las infecciones bacterianas de la piel que se observa con más frecuencia en la práctica clínica
diaria. Por su forma clínica las dividimos en:
● Impétigo no ampolloso, microvesiculoso o contagioso: Se
manifiesta como pápulas eritematosas que evolucionan a
vesícula de pared delgada y base eritematosa. Se rompe
rápidamente, forma un exudado que se seca y determina una
costra amarilla melicérica. En la actualidad se considera que el
agente causal inicial son los estreptococos beta-hemolíticos del
grupo A (Streptococcus pyogenes).
● Impétigo ampolloso: Consiste en la aparición de ampollas
superficiales de 1-2 cm. Al principio el contenido es transparente
y luego se enturbia. Cuando se rompe deja una superficie
erosiva eritematosa que se cubre de una costra fina.
En ambos casos suelen aparecer en áreas expuestas de la cara,
alrededor de los orificios de la boca, nariz o en las extremidades.
El diagnóstico se basa en los hallazgos clínicos y si es preciso se recolectará muestra para cultivo en
aquellos casos en los que resulte especialmente resistente al tratamiento antibiótico convencional.
Desde el punto de vista terapéutico podemos emplear diferentes medidas:
- Aplicación tópica de soluciones que contengan antisépticos tópicos; pe. una solución de
clorhexidina 0,2%.
- Tratamiento tópico a base de cremas o pomadas antibióticas, que se aplicarán 2 o 3 veces al
día por un periodo comprendido entre 7 y 10 días. Las más comúnmente utilizadas son
aquellas cuyo principio activo es el ácido fusídico o la mupirocina.
- El tratamiento antibiótico sistémico se requiere normalmente para prevenir la aparición de
complicaciones como la sepsis o la glomerulonefritis posestreptocócica:
Amoxicilina-clavulánico, cefalosporinas de 1ª o 2ª generación, macrólidos... Otras
indicaciones que hacen necesario su uso son: Impétigos de gran extensión, localizaciones
, difíciles de tratar (zonas periorales, pliegues), si existe una base atópica, diabetes o si afecta a
varios miembros familiares o escolares
- En el caso de los niños, se debe evitar la asistencia a la guardería hasta curación de las
lesiones, para evitar la diseminación de la enfermedad.
Ectima
Etiológicamente puede estar producida por estreptococos beta-hemolíticos del grupo A o bien por
estafilococos coagulasa positivos. Las lesiones clínicas del ectima se inician como un impétigo, pero
se extienden a la dermis dando lugar a la formación de una úlcera profunda bien delimitada
cubierta de una costra necrótica adherida. Con frecuencia, se acompaña de linfangitis y linfadenitis
regional. Tiene predilección por localizarse en cara de extensión de brazos y piernas. Siempre
deberemos realizar diagnóstico diferencial con el ectima gangrenoso producido por Pseudomonas
aeruginosa. Las medidas terapéuticas a aplicar son las mismas que en el caso del impétigo, pero
siempre es necesario el uso de antibioterapia sistémica.
Foliculitis. Forunculosis. Ántrax
Son un conjunto de afecciones que afectan al folículo piloso con formación de abscesos y casi
siempre debidos a S. Aureus. Representan diferentes grados de severidad dentro del mismo proceso
inflamatorio.
La manifestación clínica de cada uno de ellos dependerá de la profundidad de afectación del proceso
inflamatorio:
● Foliculitis: Pápulas hemisféricas de tamaño similar al de la cabeza de un alfiler centradas en
un folículo piloso con un halo eritematoso que a veces cursa con un discreto prurito.
● Forúnculos: Nódulos de tamaño variable, infiltrados y duros al tacto en los primeros días y
que pueden llegar a hacerse fluctuantes. Son dolorosos a la presión y en ocasiones se
asocian a astenia, fiebre y edema.
● Ántrax: Se produce cuando se ha desarrollado un fenómeno de fistulización entre varios
forúnculos generando la aparición de profundos abscesos inflamatorios que drenan
contenido purulento o serohemático.
La causa más frecuente es la infección local por Staphilococcus aureus aunque se exacerba por la
asociación de factores como la obesidad, alteración en la función de los neutrófilos, tratamientos con
corticoides sistémicos o estados de inmunodepresión.
El tratamiento variará dependiendo del estadio en el que nos encontremos:
- Foliculitis superficial: Son útiles las soluciones de clorhexidina. Si la reacción es muy intensa
se puede aplicar una loción antibiótica. En casos excepcionales recurriremos al empleo de
antibioterapia sistémica.
- Forúnculos-ántrax: Se recomienda el empleo de calor local con compresas húmedas para
ayudar a localizar la lesión y el drenaje. Al igual que en la foliculitis se procederá al lavado de
la zona y el uso de lociones antibióticas junto a antibioterapia vía oral y/o enzimas
proteolíticas que ayudarán a desbridar la zona afectada. Cuando haya lesiones fluctuantes se
procederá a su escisión y drenaje. Algunos autores aconsejan la inmovilización de la zona
afectada.