Las cuatro técnicas básicas de la exploración clínica son: la inspección, la palpación, la percusión y
la auscultación.
INSPECCIÓN
La inspección es la apreciación con la vista desnuda o cuando más con la ayuda de una lente de
aumento, de las características del cuerpo en su superficie externa y de algunas cavidades o
conductos accesibles por su amplia comunicación exterior, por ejemplo, boca y fauces. Cuando se
realiza el examen físico como tal, el examinado se colocará de pie, sentado o acostado, de acuerdo
con lo que queremos examinar y con las limitantes físicas o facultativas que este pueda tener, y el
explorador se situará frente al mismo, de espaldas a la luz, si la persona explorada está de pie o
sentada, o al lado derecho si está acostada, cuando el explorador es diestro y al lado contrario
cuando el que examina es zurdo.
TÉCNICA DE LA INSPECCIÓN
Orientaciones generales. Tanto en la inspección directa o inmediata como en la mediata o
instrumental, es imprescindible una iluminación apropiada, ya sea esta la natural o solar, o la
artificial. Siempre que sea posible, debe preferirse la luz natural, especialmente la reflejada o difusa,
ya que con luz artificial, necesaria en algunas técnicas de inspección, ciertos colores, como el rojo,
pueden sufrir modificaciones, y otros, como el amarillo, pueden pasar inadvertidos. Así, de no
emplearse la luz natural, podría desconocerse la existencia de una ictericia por no identificarse el
color amarillo de la piel y mucosas que la caracteriza.
Ejecución. La inspección se realiza en todo momento, aun antes de comenzar el examen físico
como tal, desde el momento en que vemos al individuo, hasta que termina nuestra comunicación
con él. Para su ejecución como operación siempre deben considerarse las siguientes invariantes:
- Aspecto y/o simetría.
- Color.
- Forma.
- Tamaño.
- Movilidad.
PALPACIÓN
Al igual que la inspección, la palpación es uno de los procedimientos más antiguos del examen
físico. Ya Susruta, médico hindú del siglo V, palpaba rutinariamente el pulso, pero fue Francisco
Hipólito Albertini (1726), quien sistemáticamente la practicó para el diagnóstico de las
enfermedades del pecho.
La palpación es la apreciación manual de la sensibilidad, la temperatura, la consistencia, la forma,
el tamaño, la situación y los movimientos de la región explorada, gracias a la exquisita sensibilidad
táctil, térmica, vibratoria y sentidos de presión y estereognósico de las manos. Esta apreciación se
realiza en los tegumentos o a través de ellos, y entonces se denomina simplemente palpación, o
introduciendo uno o más dedos y aun la mano por las vías naturales, y entonces se denomina tacto,
por ejemplo, el tacto rectal y el vaginal.
TÉCNICA DE LA PALPACIÓN
Orientaciones generales. La palpación de los tegumentos se practica con la mano desnuda, salvo
posibilidades de contaminación. En cambio, el tacto se realiza con la mano protegida, ya sea con
dedos o guantes de goma, lubricados para facilitar la penetración.
, Ejecución. La palpación puede ser monomanual o bimanual; es decir, con una sola mano o con
ambas, bien por tener que emplear estas últimas separadas, sobrepuestas o yuxtapuestas. También
puede ser digital, si se requiere solo del empleo de uno o varios dedos, como en la palpación del
cuello o de los pulsos.
Para su ejecución como operación palpatoria de cualquier estructura, a lo largo de todo el examen
físico, siempre deben considerarse las siguientes invariantes:
- Situación.
- Forma.
- Tamaño.
- Consistencia.
- Sensibilidad (dolor y temperatura).
- Movilidad.
PERCUSIÓN
Consiste en la apreciación por el oído, de los fenómenos acústicos, que se originan cuando se
golpea la superficie externa del cuerpo.
Este método fue inventado por Leopold Joseph Auenbrugger a mediados del siglo XVIII y dio lugar
a un enorme progreso en el diagnóstico de las enfermedades del tórax, pero desde el advenimiento
de los rayos Roentgen, ha perdido gran parte de su valor, pues ambos suministran informaciones
análogas, siendo mucho más exacta la radiología, tanto que se ha dicho que los errores de la
percusión son de centímetros, mientras que los de la radiología son solo de milímetros.
TÉCNICA DE LA PERCUSIÓN
Orientaciones generales. La percusión puede ser practicada golpeando la superficie externa del
cuerpo, con las manos desnudas o valiéndose de un instrumento especial llamado martillo percutor.
La percusión con el martillo se explicará en el capítulo de “Exploración del sistema nervioso” y la
manual pue de ser dígito-digital, digital o la puñopercusión.
En la percusión digital el dedo que percute golpea directamente sobre la superficie de la zona
explorada, es la de menos uso, se practica por ejemplo, sobre el cráneo y algunos otros huesos y
sobre los músculos, buscando contracciones anómalas, mientras que en la dígito-digital el dedo
percutor golpea sobre otro dedo interpuesto (dedo plesímetro), situado sobre la superficie que se
percute; es la que más se practica, por originar el ruido de percusión más puro, por realizarse en
cualquier región, y, además, por suministrar una sensación de resistencia en el dedo interpuesto que,
sumada a la sensación acústica, contribuye a una mejor apreciación. La puñopercusión se
caracteriza por percutirse con el borde cubital de la mano cerrada o puño, generalmente, sobre el
dorso de la otra mano interpuesta. Se practica sobre todo en la región lumbar para detectar el dolor
producido en las afecciones inflamatorias del riñón. Su técnica se explicará en el capítulo de
“Exploración del sistema urogenital”.
Ejecución. La técnica de la percusión dígito-digital requiere algunos señalamientos importantes y su
práctica sistemática, si queremos obtener valor con su empleo.
El dedo interpuesto o dedo plesímetro puede ser el del medio o el índice, apoyado lo suficiente para
establecer un contacto íntimo de solo la cara palmar de la segunda y tercera falanges con la pared.
Para ello deben fijarse estas falanges con una ligera hiperextensión del dedo que no permita que la
primera falange toque la superficie. Por otra parte, mientras es indiferente colocar el dedo
plesímetro en cualquier dirección, es decir, con su eje mayor perpendicular, paralelo u oblicuo a la
línea media, en el tórax es preferible la orientación paralela a los espacios intercostales y sobre
ellos, y no sobre las costillas.