Introducción a la Sociología Comprensiva de Max
Weber
DOCUMENTOS DE CÁTEDRA
Por Silvana Inés Lado
Sociología comprensiva
Max Weber, nacido en Alemania (Erfurt, Turingia, 1864) inaugura una nueva corriente
sociológica apartándose de las tres vigentes hasta ese momento: la positiva, la evolucionista
y la marxista.
La sociología alemana se encontraba fuertemente influida por la tradición filosófica
(influencia del idealismo de Kant y Hegel, que ya analizamos no sólo sobre el marxismo sino
también sobre la teoría del “Volksgeist”) por lo que esta vinculación entre sociología y
filosofía se encontrará también en otros autores.
Entre los filósofos que han ejercido notable influencia sobre ciertos aspectos de la sociología
alemana en general y en el pensamiento de Weber en particular, podemos citar a Wilheim
Dilthey. En su “Introducción al estudio las ciencias humanas” (1883) rechaza la inclusión de la
sociología dentro de la “ciencia de la naturaleza” y la ubica entre las “ciencias del espíritu”.
Las ciencias del espíritu, y por tanto la sociología, no tendrían necesidad de conceptos
abstractos pues su objeto es los “estados vividos” que comprendemos intuitivamente sin
necesidad de explicarlos como lo hacen las ciencias de la naturaleza. Esta distinción vuelve a
aparecer en el neokantiano Heinrich Rickert, cuyo pensamiento influyó fuertemente en Max
Weber y que publicó en 1899 “La ciencia de la cultura y ciencia de la naturaleza”.
Finalmente, el filósofo existencialista Karl Jasper, al mismo tiempo discípulo e inspirador de
Max Weber, opuso también las relaciones “comprehensivas” que nosotros captamos
inmediatamente, y las relaciones de causalidad que pueden desembocar en leyes, pero que
no comprendemos verdaderamente.
Para Max Weber la sociología está íntimamente vinculada con la historia. En su obra
“Economía y Sociedad” (1922) define como “social” la conducta en la que ‘la significación
dada por uno o varios sujetos humanos está relacionada con la conducta de otros, y cuyo
desarrollo está orientado en ese sentido” La sociología será, pues, la ciencia que trata de
comprender la acción social, es decir, de captar no el sentido objetivo, sino el “sentido
subjetivamente pensado” por los que la realizan. Para ello, la sociología deberá construir
tipos ideales, conceptos elaborados haciendo abstracción de los caracteres que se juzgan
secundarios en un acto determinado. Estos tipos no corresponden rigurosamente a la
realidad empírica. Son instrumentos lógicos que permiten destacar los rasgos esenciales de
la realidad social concreta.
Según Weber la realidad social como totalidad es inaprehensible. Por lo tanto, el
investigador recorta un aspecto, un fragmento de esa realidad, de esa totalidad. La realidad
empírica, infinita, no puede ser abarcada en su totalidad por ninguna ciencia. La ciencia es
siempre una actividad de selección de hechos y construcción de conceptos. (Relación con la
, construcción del objeto: el objeto se construye, conquista y comprueba) Esta selección de
un fragmento de la totalidad, el investigador la realiza de acuerdo a sus intereses y valores
(momento subjetivo del método comprensivo), pero nunca es totalmente una valoración
individual ya que el mismo investigador lo realiza de acuerdo a los temas que tienen
relevancia en el orden cultural donde él está inmerso (porque comparte los mismos
condicionamientos que el resto de sus congéneres).
Si lo social se manifiesta como un entramado de relaciones encabalgadas y si el propósito de
la sociología comprensiva es hacer evidente la conexión de sentido que orientan los
comportamientos de los individuos, se nos presenta claramente la imposibilidad de abarcar
la totalidad (es imposible hacer evidente el sentido subjetivo, la orientación de los
comportamientos en todas las relaciones sociales y su multidireccionalidad)
La tarea del sociólogo consiste entonces, una vez recortado su objeto de estudio, en
organizar los hechos con vistas a una interpretación racional de las acciones de los agentes
sociales. Esta interpretación se hará gracias a la construcción de tipos ideales forjados
mediante la acumulación de los rasgos característicos de una realidad histórica singular. Su
teoría social trata de aprehender los elementos de la realidad cultural excluyendo los juicios
de valores del investigador (momento objetivo).
Define a la sociología como la “ciencia que pretende entender, interpretándola, a la acción
social, para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos”.
El objeto de la sociología es entonces la Acción social: toda conducta humana referida a
otros, a los demás, en la cual el actor menta un contenido subjetivo. Toda acción con
sentido es comprensible, y por lo tanto objeto de investigación, el investigador debe
conocer esta acción mediante la comprensión del contenido subjetivo mentado por el
actor. Esa comprensión debe ser causalmente adecuada (también en la esfera de la
significación), o sea que se reitere siempre de la misma forma la secuencia de fenómenos.
Entiende por relación social a toda conducta humana con sentido subjetivo referido a
otros en la cual se espera un mínimo de reciprocidad, de respuesta, por lo tanto, implica
interacción.
La comprensión de la acción puede ser racional (lógica-matemática) o endopática (afectiva,
receptiva o artística)
La primera implica comprender el sentido intelectualmente: Por ejemplo, las condiciones
socioeconómicas favorables producen un aumento en el número de matrimonios.
La comprensión endopática (método endopático) implica identificarnos con el actor, sin
nuestras propias valoraciones para entender la acción del sujeto actuante, cuando ésta no se
presenta con tanta evidencia como en las acciones racionales. Para que la acción endopática
se haga evidente debe ser plenamente revivido el sentido mentado por el actor social lo cual
nos permite penetrar en los motivos que impulsan a los sujetos a actuar.
La comprensión endopática es un recurso, sin embargo, para explicar la conducta debemos
pasar a la comprensión intelectual: seleccionar de todas las condiciones que coadyuvan a
que el fenómeno se produzca una de ellas, la condición sin la cual (aún en presencia de las
otras) el fenómeno no se produciría. A esa condición le imputa la explicación del
fenómeno (imputación causal). De esta manera, hace evidente el sentido, la dirección, del
fenómeno en la esfera de la significación (no es el sentido subjetivo verdadero del actor,
sino el que es estadísticamente probable o que estimemos que se reitera de la misma
Weber
DOCUMENTOS DE CÁTEDRA
Por Silvana Inés Lado
Sociología comprensiva
Max Weber, nacido en Alemania (Erfurt, Turingia, 1864) inaugura una nueva corriente
sociológica apartándose de las tres vigentes hasta ese momento: la positiva, la evolucionista
y la marxista.
La sociología alemana se encontraba fuertemente influida por la tradición filosófica
(influencia del idealismo de Kant y Hegel, que ya analizamos no sólo sobre el marxismo sino
también sobre la teoría del “Volksgeist”) por lo que esta vinculación entre sociología y
filosofía se encontrará también en otros autores.
Entre los filósofos que han ejercido notable influencia sobre ciertos aspectos de la sociología
alemana en general y en el pensamiento de Weber en particular, podemos citar a Wilheim
Dilthey. En su “Introducción al estudio las ciencias humanas” (1883) rechaza la inclusión de la
sociología dentro de la “ciencia de la naturaleza” y la ubica entre las “ciencias del espíritu”.
Las ciencias del espíritu, y por tanto la sociología, no tendrían necesidad de conceptos
abstractos pues su objeto es los “estados vividos” que comprendemos intuitivamente sin
necesidad de explicarlos como lo hacen las ciencias de la naturaleza. Esta distinción vuelve a
aparecer en el neokantiano Heinrich Rickert, cuyo pensamiento influyó fuertemente en Max
Weber y que publicó en 1899 “La ciencia de la cultura y ciencia de la naturaleza”.
Finalmente, el filósofo existencialista Karl Jasper, al mismo tiempo discípulo e inspirador de
Max Weber, opuso también las relaciones “comprehensivas” que nosotros captamos
inmediatamente, y las relaciones de causalidad que pueden desembocar en leyes, pero que
no comprendemos verdaderamente.
Para Max Weber la sociología está íntimamente vinculada con la historia. En su obra
“Economía y Sociedad” (1922) define como “social” la conducta en la que ‘la significación
dada por uno o varios sujetos humanos está relacionada con la conducta de otros, y cuyo
desarrollo está orientado en ese sentido” La sociología será, pues, la ciencia que trata de
comprender la acción social, es decir, de captar no el sentido objetivo, sino el “sentido
subjetivamente pensado” por los que la realizan. Para ello, la sociología deberá construir
tipos ideales, conceptos elaborados haciendo abstracción de los caracteres que se juzgan
secundarios en un acto determinado. Estos tipos no corresponden rigurosamente a la
realidad empírica. Son instrumentos lógicos que permiten destacar los rasgos esenciales de
la realidad social concreta.
Según Weber la realidad social como totalidad es inaprehensible. Por lo tanto, el
investigador recorta un aspecto, un fragmento de esa realidad, de esa totalidad. La realidad
empírica, infinita, no puede ser abarcada en su totalidad por ninguna ciencia. La ciencia es
siempre una actividad de selección de hechos y construcción de conceptos. (Relación con la
, construcción del objeto: el objeto se construye, conquista y comprueba) Esta selección de
un fragmento de la totalidad, el investigador la realiza de acuerdo a sus intereses y valores
(momento subjetivo del método comprensivo), pero nunca es totalmente una valoración
individual ya que el mismo investigador lo realiza de acuerdo a los temas que tienen
relevancia en el orden cultural donde él está inmerso (porque comparte los mismos
condicionamientos que el resto de sus congéneres).
Si lo social se manifiesta como un entramado de relaciones encabalgadas y si el propósito de
la sociología comprensiva es hacer evidente la conexión de sentido que orientan los
comportamientos de los individuos, se nos presenta claramente la imposibilidad de abarcar
la totalidad (es imposible hacer evidente el sentido subjetivo, la orientación de los
comportamientos en todas las relaciones sociales y su multidireccionalidad)
La tarea del sociólogo consiste entonces, una vez recortado su objeto de estudio, en
organizar los hechos con vistas a una interpretación racional de las acciones de los agentes
sociales. Esta interpretación se hará gracias a la construcción de tipos ideales forjados
mediante la acumulación de los rasgos característicos de una realidad histórica singular. Su
teoría social trata de aprehender los elementos de la realidad cultural excluyendo los juicios
de valores del investigador (momento objetivo).
Define a la sociología como la “ciencia que pretende entender, interpretándola, a la acción
social, para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos”.
El objeto de la sociología es entonces la Acción social: toda conducta humana referida a
otros, a los demás, en la cual el actor menta un contenido subjetivo. Toda acción con
sentido es comprensible, y por lo tanto objeto de investigación, el investigador debe
conocer esta acción mediante la comprensión del contenido subjetivo mentado por el
actor. Esa comprensión debe ser causalmente adecuada (también en la esfera de la
significación), o sea que se reitere siempre de la misma forma la secuencia de fenómenos.
Entiende por relación social a toda conducta humana con sentido subjetivo referido a
otros en la cual se espera un mínimo de reciprocidad, de respuesta, por lo tanto, implica
interacción.
La comprensión de la acción puede ser racional (lógica-matemática) o endopática (afectiva,
receptiva o artística)
La primera implica comprender el sentido intelectualmente: Por ejemplo, las condiciones
socioeconómicas favorables producen un aumento en el número de matrimonios.
La comprensión endopática (método endopático) implica identificarnos con el actor, sin
nuestras propias valoraciones para entender la acción del sujeto actuante, cuando ésta no se
presenta con tanta evidencia como en las acciones racionales. Para que la acción endopática
se haga evidente debe ser plenamente revivido el sentido mentado por el actor social lo cual
nos permite penetrar en los motivos que impulsan a los sujetos a actuar.
La comprensión endopática es un recurso, sin embargo, para explicar la conducta debemos
pasar a la comprensión intelectual: seleccionar de todas las condiciones que coadyuvan a
que el fenómeno se produzca una de ellas, la condición sin la cual (aún en presencia de las
otras) el fenómeno no se produciría. A esa condición le imputa la explicación del
fenómeno (imputación causal). De esta manera, hace evidente el sentido, la dirección, del
fenómeno en la esfera de la significación (no es el sentido subjetivo verdadero del actor,
sino el que es estadísticamente probable o que estimemos que se reitera de la misma