Nanotecnología para la salud
Los países en desarrollo ¿pueden usar la nanotecnología para mejorar la
salud? Priya Shettyanaliza la promesa de las nanomedicinas.
La nanotecnología —la ciencia de lo extremadamente pequeño— tiene un enorme
potencial para el cuidado de la salud, desde una distribución más eficaz de los
medicamentos, el diagnóstico de enfermedades con mayor rapidez y sensibilidad, y
la distribución de vacunas vía aerosoles y parches.
La nanotecnología es la ciencia de los materiales a nivel molecular o subatómico.
Involucra la manipulación de partículas inferiores a 100 nanómetros (un nanómetro
es unas mil millonésimas partes de un metro) e implica el desarrollo de materiales
o dispositivos de ese tamaño, invisibles para el ojo humano y con frecuencia varios
cientos de veces más finos que el grosor de un cabello humano. La física y la
química de los materiales son diametralmente diferentes cuando se reducen a
nanoescalas; tienen diferentes resistencias, conductividad y reactividad, y
explotarlas podría revolucionar la medicina.
Por ejemplo, un gran desafío para la medicina moderna es que el cuerpo humano
es incapaz de absorber la dosis total de un medicamento administrado a un
paciente. Usando la nanotecnología, los científicos pueden garantizar que las
medicinas sean liberadas en áreas específicas del cuerpo con una mayor precisión,
por lo que los medicamentos podrían ser formulados de manera tal que los
ingredientes activos penetren las membranas de las células, reduciendo las dosis
requeridas.
Los países ricos están invirtiendo fuertemente en nanotecnología para la salud. La
primera generación de medicamentos contra el cáncer distribuidos vía
nanopartículas, por ejemplo, ya ha sido aprobada por la Administración de
Alimentos y Drogas (FDA por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos.
, Sin embargo, todavía es muy pronto para hablar de nanotecnología en el cuidado
de la salud y aun es objeto de caluroso debate la posibilidad de que sea de utilidad
para los países de escasos recursos. Sus críticos sostienen que cuando millones
de personas de países como la India o quienes habitan en el sub Sahara africano
están muriendo por falta de acceso a la asistencia sanitaria más elemental, invertir
en tecnologías de punta es una absurda pérdida de dinero.
Los especialistas están preocupados porque la toxicidad de las nanopartículas para
la salud humana y el ambiente no ha sido suficientemente estudiada. Por ejemplo,
un informe de 2004 de la Real Sociedad y la Academia Real de Ingeniería del Reino
Unido, recomendó que las nanopartículas y los nanotubos —moléculas cilíndricas
de carbono que son mejores conductoras que las moléculas normales de carbono—
fueran tratados como residuos peligrosos.
Muchas economías emergentes como Brasil, China, India, Irán, Malasia, México,
Singapur y Sudáfrica tienen planes ambiciosos de investigación y desarrollo (I+D)
con la nanotecnología. Sus gobiernos necesitan balancear las necesidades de salud
en el corto plazo con la inversión tecnológica en el largo plazo.
Sin embargo, mientras que los países pobres tienen la responsabilidad permanente
de fortalecer los sistemas sanitarios y proporcionar un mayor acceso a la medicina,
la nanotecnología podría, a largo plazo, salvar vidas al hacer más eficaces los
diagnósticos y tratamientos.
Un grupo de científicos que ha delineado los usos de la nanotecnología y las
necesidades de salud a nivel mundial sostiene que la nanomedicina es relevante
para el mundo en desarrollo. Entrevistaron a investigadores alrededor del mundo y
concluyeron que la nanotecnología podría contribuir considerablemente a alcanzar
los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el campo de la salud. Específicamente,
en las metas de reducción de la mortalidad infantil, disminución de la mortalidad
materna y combate al VIH/SIDA, malaria y otras enfermedades.
Los países en desarrollo ¿pueden usar la nanotecnología para mejorar la
salud? Priya Shettyanaliza la promesa de las nanomedicinas.
La nanotecnología —la ciencia de lo extremadamente pequeño— tiene un enorme
potencial para el cuidado de la salud, desde una distribución más eficaz de los
medicamentos, el diagnóstico de enfermedades con mayor rapidez y sensibilidad, y
la distribución de vacunas vía aerosoles y parches.
La nanotecnología es la ciencia de los materiales a nivel molecular o subatómico.
Involucra la manipulación de partículas inferiores a 100 nanómetros (un nanómetro
es unas mil millonésimas partes de un metro) e implica el desarrollo de materiales
o dispositivos de ese tamaño, invisibles para el ojo humano y con frecuencia varios
cientos de veces más finos que el grosor de un cabello humano. La física y la
química de los materiales son diametralmente diferentes cuando se reducen a
nanoescalas; tienen diferentes resistencias, conductividad y reactividad, y
explotarlas podría revolucionar la medicina.
Por ejemplo, un gran desafío para la medicina moderna es que el cuerpo humano
es incapaz de absorber la dosis total de un medicamento administrado a un
paciente. Usando la nanotecnología, los científicos pueden garantizar que las
medicinas sean liberadas en áreas específicas del cuerpo con una mayor precisión,
por lo que los medicamentos podrían ser formulados de manera tal que los
ingredientes activos penetren las membranas de las células, reduciendo las dosis
requeridas.
Los países ricos están invirtiendo fuertemente en nanotecnología para la salud. La
primera generación de medicamentos contra el cáncer distribuidos vía
nanopartículas, por ejemplo, ya ha sido aprobada por la Administración de
Alimentos y Drogas (FDA por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos.
, Sin embargo, todavía es muy pronto para hablar de nanotecnología en el cuidado
de la salud y aun es objeto de caluroso debate la posibilidad de que sea de utilidad
para los países de escasos recursos. Sus críticos sostienen que cuando millones
de personas de países como la India o quienes habitan en el sub Sahara africano
están muriendo por falta de acceso a la asistencia sanitaria más elemental, invertir
en tecnologías de punta es una absurda pérdida de dinero.
Los especialistas están preocupados porque la toxicidad de las nanopartículas para
la salud humana y el ambiente no ha sido suficientemente estudiada. Por ejemplo,
un informe de 2004 de la Real Sociedad y la Academia Real de Ingeniería del Reino
Unido, recomendó que las nanopartículas y los nanotubos —moléculas cilíndricas
de carbono que son mejores conductoras que las moléculas normales de carbono—
fueran tratados como residuos peligrosos.
Muchas economías emergentes como Brasil, China, India, Irán, Malasia, México,
Singapur y Sudáfrica tienen planes ambiciosos de investigación y desarrollo (I+D)
con la nanotecnología. Sus gobiernos necesitan balancear las necesidades de salud
en el corto plazo con la inversión tecnológica en el largo plazo.
Sin embargo, mientras que los países pobres tienen la responsabilidad permanente
de fortalecer los sistemas sanitarios y proporcionar un mayor acceso a la medicina,
la nanotecnología podría, a largo plazo, salvar vidas al hacer más eficaces los
diagnósticos y tratamientos.
Un grupo de científicos que ha delineado los usos de la nanotecnología y las
necesidades de salud a nivel mundial sostiene que la nanomedicina es relevante
para el mundo en desarrollo. Entrevistaron a investigadores alrededor del mundo y
concluyeron que la nanotecnología podría contribuir considerablemente a alcanzar
los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el campo de la salud. Específicamente,
en las metas de reducción de la mortalidad infantil, disminución de la mortalidad
materna y combate al VIH/SIDA, malaria y otras enfermedades.