3. ECONOMÍA HISPANA
La principal característica del sistema económico de Hispania es que era
esclavista e implantó varias innovaciones en cada sector. Había 4
actividades principales: la industria conservera, la agricultura, la minería y
el comercio.
La industria conservera existía desde tiempos antiguos en zonas costeras
pero empezó a crecer notablemente con la llegada de los romanos.
Importantes fábricas de salazones estaban situadas en ciudades como por
ejemplo Cartago nova o Gades -Cádiz-.
A los romanos les gustaba mucho una salsa compuesta por restos de
pescado llamada Garum, que era el producto más destacado. Otra
técnica, que fueron forzados a mejorar, fue la elaboración de la cerámica,
ya que era un elemento imprescindible para el transporte de los
salazones.
La segunda actividad era la agricultura. Los romanos introdujeron
importantes cambios en la agricultura en Hispania, especialmente los
animales de tiro, el regadío y el barbecho. Extendieron el uso del arado, la
parcelación regular y los molinos.
El campo se explotaba a través de la villa. Las villas se componían de tres
partes: la vivienda del propietario, un área de almacenes y graneros y, el
latifundio trabajado por esclavos pero más tarde aparecieron los colonos
que fueron sustituyendo a los esclavos. El trigo, el aceite de oliva y el vino
hispanos se exportaron por todo el Imperio.
La minería tenía en la península Ibérica una larga tradición desde la Edad
de los metales. Los principales minerales fueron: la plata y el plomo, el
cobre, el mercurio, el oro y el estaño. En el noroeste destacaron las minas
de oro de Las Médulas en León. Allí se empleó un curioso sistema llamado
-ruina montium- para extraer el metal precioso.
Los romanos empleaban el agua para erosionar las colinas. Se montó un
sistema de conducción de agua desde los ríos hasta la parte alta de las
montañas. El agua entraba con mucha fuerza arrastrando la tierra con las
pepitas de oro, que serían recogidas posteriormente. Las minas más
relevantes de España son las de Cuenca y Toledo.
El desarrollo del comercio así como las importaciones y las exportaciones,
fueron provocadas por el aumento de la producción y del consumo, que a
su vez estaban influidas por las nuevas técnicas introducidas por los
romanos. Un gran cambio fue que Roma impuso su propio sistema de
pesos y medidas y su propia moneda el Denario pero, algunas ciudades
llamadas cecas podían acuñar su propia moneda.
La principal característica del sistema económico de Hispania es que era
esclavista e implantó varias innovaciones en cada sector. Había 4
actividades principales: la industria conservera, la agricultura, la minería y
el comercio.
La industria conservera existía desde tiempos antiguos en zonas costeras
pero empezó a crecer notablemente con la llegada de los romanos.
Importantes fábricas de salazones estaban situadas en ciudades como por
ejemplo Cartago nova o Gades -Cádiz-.
A los romanos les gustaba mucho una salsa compuesta por restos de
pescado llamada Garum, que era el producto más destacado. Otra
técnica, que fueron forzados a mejorar, fue la elaboración de la cerámica,
ya que era un elemento imprescindible para el transporte de los
salazones.
La segunda actividad era la agricultura. Los romanos introdujeron
importantes cambios en la agricultura en Hispania, especialmente los
animales de tiro, el regadío y el barbecho. Extendieron el uso del arado, la
parcelación regular y los molinos.
El campo se explotaba a través de la villa. Las villas se componían de tres
partes: la vivienda del propietario, un área de almacenes y graneros y, el
latifundio trabajado por esclavos pero más tarde aparecieron los colonos
que fueron sustituyendo a los esclavos. El trigo, el aceite de oliva y el vino
hispanos se exportaron por todo el Imperio.
La minería tenía en la península Ibérica una larga tradición desde la Edad
de los metales. Los principales minerales fueron: la plata y el plomo, el
cobre, el mercurio, el oro y el estaño. En el noroeste destacaron las minas
de oro de Las Médulas en León. Allí se empleó un curioso sistema llamado
-ruina montium- para extraer el metal precioso.
Los romanos empleaban el agua para erosionar las colinas. Se montó un
sistema de conducción de agua desde los ríos hasta la parte alta de las
montañas. El agua entraba con mucha fuerza arrastrando la tierra con las
pepitas de oro, que serían recogidas posteriormente. Las minas más
relevantes de España son las de Cuenca y Toledo.
El desarrollo del comercio así como las importaciones y las exportaciones,
fueron provocadas por el aumento de la producción y del consumo, que a
su vez estaban influidas por las nuevas técnicas introducidas por los
romanos. Un gran cambio fue que Roma impuso su propio sistema de
pesos y medidas y su propia moneda el Denario pero, algunas ciudades
llamadas cecas podían acuñar su propia moneda.