Análisis del soliloquio de Segismundo[editar]
La vida es sueño es una de las obras de Calderón de la Barca más conocida y estudiada.
Dicho interés reside en su complejidad filosófica, pero también en el notable
armado dramático. Sin embargo, desde que Marcelino Menéndez y Pelayo (1910)
clasificara a la obra como drama filosófico, la crítica ha hecho hincapié en los
problemas existenciales de la obra, desatendiendo a veces sus características
específicamente formales, dramáticas. En relación con el primer punto, se pueden
señalar algunos ejes que constituyen los temas filosóficos centrales; la oposición
entre destino y libertad, el tópico de la vida como sueño y la tematización del
autodominio. Estos temas centrales subordinan otros como la educación de los
príncipes, el modelo de gobernante, el poder o la justicia, que más tarde vamos a ir
relacionando con el soliloquio de Segismundo.
Marco[editar]
La obra está dividida en tres jornadas las cuales se desarrollan en dos sitios diferentes, la
torre de Segismundo y el palacio de Basilio. La primera jornada ocurre en la torre de
Segismundo a donde llegan Rosaura y Clarín después de una travesía por un monte. La
segunda jornada se desarrolla en el palacio de Basilio y es donde Segismundo toma el
poder sobre Polonia; al final de esta jornada Segismundo es devuelto a la torre por su
padre. Este manejo de los sitios construye una oposición simétrica que es quebrantada
en la última jornada cuando surge el «campo de batalla» donde se enfrentan padre e hijo
en una fervorosa batalla por el poder, donde termina victorioso el hijo y perdona a su
padre. La torre de Segismundo se encuentra rodeada por un monte enmarañado, es un
recinto reducido en el cual se encuentra este hombre encadenado, cubierto de pieles,
mitad bestia mitad hombre, pero muy culto con conocimientos sobre todos los temas de
índole religiosa. Todas estas oposiciones entre hombre y bestia, la torre y el monte,
comprenden un recurso muy utilizado en el barroco denominado el claroscuro.
Religión[editar]
Debido a la influencia religiosa que tuvo Calderón durante su educación, plantea estos
problemas que surgieron en su tiempo, uno de los más citados es el libre albedrío y
la predestinación. El libre albedrío que es sustentado por la iglesia y la predestinación
que es sustentado por los reformistas protestantes. Ambas tesis tienen apostura bíblica.
La resolución de la tragedia indicaría, previsiblemente, la posición de Calderón a favor
del credo contrarreformista. El personaje de Segismundo es introducido en la obra
cubierto de pieles, encadenado y con una tenue luz sobre su cabeza. Esta situación lo
convierte a él en una bestia, pero con el desarrollo del soliloquio podemos observar que
Segismundo es un hombre muy culto ya que Clotaldo era el encargado de educarlo.
Segismundo es capaz de absorber todo tipo de conocimiento desde mitología
griega a geografía mundial que hace alusión en sus menciones sobre el minotauro y el
volcán Etna. En su alusión al minotauro, Segismundo no lo hace directamente sino que
lo hace a través de un recurso denominado alusión mitológica, en la cual nunca
menciona el nombre del monstruo sino que se refiere a donde estaba encerrado: el
laberinto. Segismundo es análogo a este personaje de la mitología griega ya que los dos
se encuentran prisioneros y ambos son bestias. En su alusión al volcán Etna,
Segismundo lo menciona con el fin de demostrar la magnitud de su desilusión y enojo,
con respecto a lo que le había sucedido, el estar encarcelado y privado de su libertad.
Este menciona que va a estallar como el Etna; esta exageración es denominada
La vida es sueño es una de las obras de Calderón de la Barca más conocida y estudiada.
Dicho interés reside en su complejidad filosófica, pero también en el notable
armado dramático. Sin embargo, desde que Marcelino Menéndez y Pelayo (1910)
clasificara a la obra como drama filosófico, la crítica ha hecho hincapié en los
problemas existenciales de la obra, desatendiendo a veces sus características
específicamente formales, dramáticas. En relación con el primer punto, se pueden
señalar algunos ejes que constituyen los temas filosóficos centrales; la oposición
entre destino y libertad, el tópico de la vida como sueño y la tematización del
autodominio. Estos temas centrales subordinan otros como la educación de los
príncipes, el modelo de gobernante, el poder o la justicia, que más tarde vamos a ir
relacionando con el soliloquio de Segismundo.
Marco[editar]
La obra está dividida en tres jornadas las cuales se desarrollan en dos sitios diferentes, la
torre de Segismundo y el palacio de Basilio. La primera jornada ocurre en la torre de
Segismundo a donde llegan Rosaura y Clarín después de una travesía por un monte. La
segunda jornada se desarrolla en el palacio de Basilio y es donde Segismundo toma el
poder sobre Polonia; al final de esta jornada Segismundo es devuelto a la torre por su
padre. Este manejo de los sitios construye una oposición simétrica que es quebrantada
en la última jornada cuando surge el «campo de batalla» donde se enfrentan padre e hijo
en una fervorosa batalla por el poder, donde termina victorioso el hijo y perdona a su
padre. La torre de Segismundo se encuentra rodeada por un monte enmarañado, es un
recinto reducido en el cual se encuentra este hombre encadenado, cubierto de pieles,
mitad bestia mitad hombre, pero muy culto con conocimientos sobre todos los temas de
índole religiosa. Todas estas oposiciones entre hombre y bestia, la torre y el monte,
comprenden un recurso muy utilizado en el barroco denominado el claroscuro.
Religión[editar]
Debido a la influencia religiosa que tuvo Calderón durante su educación, plantea estos
problemas que surgieron en su tiempo, uno de los más citados es el libre albedrío y
la predestinación. El libre albedrío que es sustentado por la iglesia y la predestinación
que es sustentado por los reformistas protestantes. Ambas tesis tienen apostura bíblica.
La resolución de la tragedia indicaría, previsiblemente, la posición de Calderón a favor
del credo contrarreformista. El personaje de Segismundo es introducido en la obra
cubierto de pieles, encadenado y con una tenue luz sobre su cabeza. Esta situación lo
convierte a él en una bestia, pero con el desarrollo del soliloquio podemos observar que
Segismundo es un hombre muy culto ya que Clotaldo era el encargado de educarlo.
Segismundo es capaz de absorber todo tipo de conocimiento desde mitología
griega a geografía mundial que hace alusión en sus menciones sobre el minotauro y el
volcán Etna. En su alusión al minotauro, Segismundo no lo hace directamente sino que
lo hace a través de un recurso denominado alusión mitológica, en la cual nunca
menciona el nombre del monstruo sino que se refiere a donde estaba encerrado: el
laberinto. Segismundo es análogo a este personaje de la mitología griega ya que los dos
se encuentran prisioneros y ambos son bestias. En su alusión al volcán Etna,
Segismundo lo menciona con el fin de demostrar la magnitud de su desilusión y enojo,
con respecto a lo que le había sucedido, el estar encarcelado y privado de su libertad.
Este menciona que va a estallar como el Etna; esta exageración es denominada