PS1026 Intervención Psicosocial
Tema 8. La intervención social dentro del área de
cooperación para el desarrollo y catástrofes
Como cada año, la última semana del mes de abril la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra el día de la
Psicología. En los sucesivos días de la Psicología, Naciones Unidas pone de relieve cómo la Psicología puede contribuir
a comprender los desafíos del multilateralismo y ayudar a facilitar la cooperación internacional para hacer frente a
las pandemias y otros desafíos mundiales. Igualmente, considera que la teoría, la investigación y la práctica de la
Psicología pueden mitigar el impacto nocivo que el cambio climático y los desastres naturales tienen en las personas
a nivel mundial, abordan los desafíos humanos y sistémicos que presenta el cambio climático, ayudan a desarrollar
individuos y sociedades resilientes y facilitan la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. También en la
concienciación de la sociedad sobre la migración forzada y la integración cultural de los colectivos en proceso de
reasignación, se asigna un papel destacado a la ciencia y la práctica psicológica.
Este bloque temático se inicia con una aproximación conceptual a la cooperación al desarrollo y a las situaciones de
crisis, emergencias y catástrofes, que las ubica como campo de intervención de los y las profesionales de la
intervención psicosocial. Igualmente, se presentan las técnicas de diagnóstico participativo, con especial atención a la
Investigación-Acción Participativa (IAP), metodología que facilita el desarrollo social comunitario, por ser una
técnica que proporciona la implicación y empoderamiento de la comunidad.
Son objetivos de este tema dotar de conocimientos teóricos básicos, pautas de intervención y herramientas sobre la
actuación de los profesionales de la intervención psicosocial dentro del área de cooperación al desarrollo y crisis,
emergencias y catástrofes.
1. APROXIMACIÓN CONCEPTUAL A LA COOPERACIÓN AL DESARROLLO Y LAS SITUACIONES DE CRISIS,
EMERGENCIAS Y CATÁSTROFES.
1.1. COOPERACIÓN AL DESARROLLO
La cooperación al desarrollo podría definirse como el trabajo conjunto que se lleva entre dos o más agentes que
obran en común a través de acciones, proyectos, programas u otros procesos para conseguir el progreso económico
y social de los pueblos y países del Sur, siempre bajo criterios básicos de equidad, solidaridad internacional, interés
mutuo, corresponsabilidad, sostenibilidad y eficacia.
La Ley Española del 98, de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Ley 23/1998, de 7 de julio) señala que dentro
de la cooperación internacional al desarrollo se integran “el conjunto de recursos y capacidades que España pone a
disposición de los países en vías de desarrollo, con el fin de facilitar e impulsar su progreso económico y social y para
contribuir a la erradicación de la pobreza en el mundo en todas sus manifestaciones”. Adicionalmente se hace una
declaración del tipo de desarrollo que impulsará la cooperación española y que serán a aquellos que atiendan a la
defensa y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales, las necesidades de bienestar
económico y social, la sostenibilidad y la regeneración del medio ambiente. También especifica los países hacia los
cuáles dirigirá su colaboración entre los cuales se encuentran aquellos que tienen elevados niveles de pobreza y los
que se encuentren en transición hacia la plena consolidación de su democracia y su inserción en la economía
internacional.
Conjuntamente, las instituciones de la UE y los países miembros son los mayores donantes mundiales de ayuda al
desarrollo y de cooperación. La UE propone legislación y políticas para promover el buen gobierno y el desarrollo
humano y económico, como la lucha contra el hambre y la conservación de los recursos naturales.
En respuesta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, las instituciones de la UE trabajan
juntas y facilitan financiación a fin de abordar los cinco aspectos siguientes del desarrollo sostenible:
– Personas: erradicar la pobreza y el hambre en todas sus formas y garantizar la dignidad y la igualdad.
– Planeta: proteger a las generaciones futuras de la destrucción del medio ambiente y el agotamiento de los
recursos.
– Prosperidad: garantizar vidas prósperas y plenas en armonía con la naturaleza
– Paz: crear sociedades pacíficas, justas e integradoras.
– Asociación: ejecutar los trabajos de desarrollo a través de una asociación mundial.
La UE coopera con 150 países socios de África, América Latina y el Caribe, Asia y el Pacífico, así como con la sociedad
civil y las organizaciones internacionales. Además de proporcionar ayuda financiera y de participar en diálogos con
los países socios, la UE también lleva a cabo labores de investigación y evaluación, para garantizar que la ayuda se
utilice eficazmente.
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Siendo como es que la Intervención Psicosocial se centra en la defensa de los derechos humanos y en la lucha contra
las desigualdades sociales. La cooperación al desarrollo se configura como un campo de actuación también para los
profesionales de la intervención social. Sus aportaciones variarán, no obstante, dependiendo de la tipología de
cooperación.
1.1.1. TIPOLOGÍA DE LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL AL DESARROLLO
Siguiendo la clasificación del modelo de la Fundación Intermón Oxfam, podemos distinguir entre (Montes y
Montes-Martínez, 2020):
– Cooperación en proyectos de desarrollo. Es posiblemente la modalidad más conocida. Se trata de una ayuda
planificada, racional y de acuerdo con pautas establecidas y modos de acción coherentes entre las necesidades y las
acciones de desarrollo. Quiere decir que los Proyectos de Desarrollo tienen como punto de partida el análisis de la
realidad social, de las carencias de la población y de la precariedad de vida, de las desigualdades sociales en relación
con los recursos y medios de vida, de los conflictos sociales, económicos y políticos existentes entre la población.
Como consecuencia del análisis, los Proyectos hacen una detección de los problemas y necesidades de la población,
diversificando la gravedad y urgencia de estas, con el fin de marcar las prioridades de las acciones del Proyecto. El
objetivo más inmediato de los Proyectos de Desarrollo es mejorar las condiciones de vida de la población a través de
la puesta en marcha de programas específicos de salud, de educación, de crédito, de infraestructuras, etc. pero el
objetivo final de los Proyectos de Desarrollo es promover e impulsar el cambio social. Los profesionales de la
intervención psicosocial pueden participar en esta modalidad de cooperación en la identificación de problemas y
necesidades de la población (diagnóstico social, evaluación de necesidades, etc.), en el diseño del proyecto en sus
diversas fases, como forma de buscar los recursos más pertinentes para responder a las necesidades de la población,
así como en la evaluación. Igualmente, pueden jugar un papel clave en la movilización social y la participación de la
población implicada.
– Ayuda humanitaria. Está relacionada con las situaciones de crisis, emergencias y catástrofes, que son un campo de
intervención multidisciplinar en las que los profesionales psicosociales desarrollan su actividad profesional de forma
coordinada. En este contexto, los profesionales de la intervención psicosocial están llamados a participar en la
resolución integral de las situaciones de crisis, emergencias y catástrofes desde su especialidad: la intervención
psicosocial se ha de ir gestando desde antes de que se produzca la situación de emergencia y debe continuar una vez
que esta haya ocurrido. En el punto 1.2 desarrollamos ampliamente cómo se vincula la ayuda humanitaria con la
cooperación al desarrollo.
– Cooperación mediante el comercio justo y el consumo responsable. Se basa en la defensa de la dignidad de los
pequeños productores, que aspira a romper la rueda de la dependencia con el exterior, abriendo vías de acceso a los
mercados de los que estaban ausentes, y proponiendo nuevas pautas de consumo a las personas de los países
desarrollados, precisamente de productos de comercio justo. En esta modalidad de cooperación, el profesional de la
intervención social puede contribuir promoviendo la participación social de la población en defensa de sus derechos.
Una segunda tarea puede ser apoyar la organización de los miembros de las comunidades productoras para
responder colectivamente a sus problemas gracias a su formación en dinámica de grupo y en la participación de los
usuarios en la gestión de sus problemas. Igualmente, están capacitados para realizar proyectos de sensibilización y
educación a la comunidad (Educación para el Desarrollo) en cuanto al consumo de productos de comercio justo y
consumo responsable en el mundo desarrollado. Pueden apoyar la formación de organizaciones de producción y
comercialización (Cooperativas) en los países en vías de desarrollo. También pueden activar la difusión del comercio
justo y del consumo responsable en los países desarrollados de las formas más variadas (Grandes almacenes, centros
educativos, universidades y, sobre todo, en los medios de comunicación de masas).
– Cooperación mediante la cancelación de la deuda externa. En esta tipología de cooperación la principal función de
los profesionales de la intervención social se centra en la sensibilización.
– Cooperación mediante la acogida y la integración de personas inmigrantes y refugiadas. Se basa en el
codesarrollo: propuesta que permite la integración de los inmigrantes en el país de destino, al mismo tiempo que se
impulsa el desarrollo en los países de origen, generando un beneficio mutuo a ambos actores. La formación en
exclusión social y el manejo de instrumentos metodológicos de intervención social, posiciona a los profesionales de la
intervención en este tipo de cooperación.
– Cooperación mediante la incidencia política para conseguir reivindicaciones sociales (denuncias, manifestaciones,
negociaciones con autoridades, etc.) En todas estas acciones se trata de promover cambios en la orientación política
de los partidos políticos y en la acción de gobierno respecto a sus actuaciones de cooperación al desarrollo, siempre
bajo el supuesto de mejorar las condiciones de vida de la gente. En este contexto, los profesionales de la intervención
social podrían actuar sobre los medios de comunicación de masas, prestar apoyo a las ONGD en sus reivindicaciones
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ante el Gobierno o participar en los equipos de negociación.
– Educación para el Desarrollo (EpD). Ampliamos esta clasificación de la EpD. Es un “proceso educativo (formal, no
formal e informal) constante encaminado, a través de conocimientos, actitudes y valores, a promover una ciudadanía
global generadora de una cultura de la solidaridad comprometida en la lucha contra la pobreza y la exclusión, así
como con la promoción del desarrollo humano y sostenible” (Estrategia de Educación para el desarrollo de la
Cooperación española, Ortega (2007)). Las cuatro dimensiones, no excluyentes e interrelacionadas, a través de las que
se desarrolla la ED son:
1.- Sensibilización. Una acción de concienciación basada en la transmisión de información, desde un enfoque de
derechos y de género, con hincapié en el desarrollo de aquellas competencias que permitan alertar sobre las causas
de la pobreza, su relación con las vulneraciones de derechos y las estructuras que la perpetúan, así como un
conocimiento más amplio de las realidades del Sur y de la interdependencia y la globalización, también de las
prácticas y actuaciones que inciden o pueden incidir en los procesos que generan desigualdades.
2.- Formación sobre el Desarrollo. Se trata de un proceso educativo dirigido a un público objetivo claro hacia el que
se orientan metodologías educativas específicas que desarrollan competencias cognitivas, procedimentales y
actitudinales.
3.- Investigación para el desarrollo. Pieza clave en un modelo de transformación, permite analizar en profundidad la
problemática del desarrollo y fundamentar propuestas. Las prácticas de ED deben estar basadas y cimentadas en esta
dimensión. Su metodología de trabajo se basa en las técnicas de investigación social, con especial énfasis en aquellas
que promueven la investigación-acción.
4.- Movilización social. Expresión más notoria de la participación activa de la ciudadanía, posibilita su protagonismo
directo en la lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo humano, favorece la participación ciudadana en los
procesos de cambio de políticas y transformación de estructuras sociales, económicas y/o políticas.
1.2. SITUACIONES DE CRISIS, EMERGENCIAS Y CATÁSTROFES
Para entender la importancia de la intervención de las personas profesionales de la intervención social en
emergencias es necesario conocer cuáles son las características que presentan las situaciones de crisis, emergencias
y catástrofes y cómo podemos integrar nuestro conocimiento científico y profesional en su resolución. En general,
podemos clasificarlas situaciones de emergencias según el siguiente esquema:
La incidencia en el número de personas afectadas hará que el abordaje por parte de los y las profesionales de la
intervención psicosocial sea distinto.
En base a este criterio podemos diferenciar en los siguientes tipos de emergencias sociales:
– Emergencia Social Individual y/o Familiar (ESI–ESF): Este tipo de emergencia es caracterizada porque afecta
únicamente a una persona o a su núcleo familiar. La atención a este tipo de prestaciones se da, en la mayoría de los
casos, desde el sistema público de servicios sociales.
● Por ejemplo, un incendio en una casa.
– Emergencia Social Colectiva (ESC): La emergencia social colectiva afecta a un grupo de personas que pueden o no
constituir una red social o familiar. La cobertura a este tipo de emergencias se da bien desde el sistema de Servicios
Sociales o bien desde un Equipo de atención especializada a Emergencias Sociales.
● Por ejemplo, un accidente de tren, que afecta a un grupo de usuarios de tren.
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Tema 8. La intervención social dentro del área de
cooperación para el desarrollo y catástrofes
Como cada año, la última semana del mes de abril la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra el día de la
Psicología. En los sucesivos días de la Psicología, Naciones Unidas pone de relieve cómo la Psicología puede contribuir
a comprender los desafíos del multilateralismo y ayudar a facilitar la cooperación internacional para hacer frente a
las pandemias y otros desafíos mundiales. Igualmente, considera que la teoría, la investigación y la práctica de la
Psicología pueden mitigar el impacto nocivo que el cambio climático y los desastres naturales tienen en las personas
a nivel mundial, abordan los desafíos humanos y sistémicos que presenta el cambio climático, ayudan a desarrollar
individuos y sociedades resilientes y facilitan la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. También en la
concienciación de la sociedad sobre la migración forzada y la integración cultural de los colectivos en proceso de
reasignación, se asigna un papel destacado a la ciencia y la práctica psicológica.
Este bloque temático se inicia con una aproximación conceptual a la cooperación al desarrollo y a las situaciones de
crisis, emergencias y catástrofes, que las ubica como campo de intervención de los y las profesionales de la
intervención psicosocial. Igualmente, se presentan las técnicas de diagnóstico participativo, con especial atención a la
Investigación-Acción Participativa (IAP), metodología que facilita el desarrollo social comunitario, por ser una
técnica que proporciona la implicación y empoderamiento de la comunidad.
Son objetivos de este tema dotar de conocimientos teóricos básicos, pautas de intervención y herramientas sobre la
actuación de los profesionales de la intervención psicosocial dentro del área de cooperación al desarrollo y crisis,
emergencias y catástrofes.
1. APROXIMACIÓN CONCEPTUAL A LA COOPERACIÓN AL DESARROLLO Y LAS SITUACIONES DE CRISIS,
EMERGENCIAS Y CATÁSTROFES.
1.1. COOPERACIÓN AL DESARROLLO
La cooperación al desarrollo podría definirse como el trabajo conjunto que se lleva entre dos o más agentes que
obran en común a través de acciones, proyectos, programas u otros procesos para conseguir el progreso económico
y social de los pueblos y países del Sur, siempre bajo criterios básicos de equidad, solidaridad internacional, interés
mutuo, corresponsabilidad, sostenibilidad y eficacia.
La Ley Española del 98, de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Ley 23/1998, de 7 de julio) señala que dentro
de la cooperación internacional al desarrollo se integran “el conjunto de recursos y capacidades que España pone a
disposición de los países en vías de desarrollo, con el fin de facilitar e impulsar su progreso económico y social y para
contribuir a la erradicación de la pobreza en el mundo en todas sus manifestaciones”. Adicionalmente se hace una
declaración del tipo de desarrollo que impulsará la cooperación española y que serán a aquellos que atiendan a la
defensa y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales, las necesidades de bienestar
económico y social, la sostenibilidad y la regeneración del medio ambiente. También especifica los países hacia los
cuáles dirigirá su colaboración entre los cuales se encuentran aquellos que tienen elevados niveles de pobreza y los
que se encuentren en transición hacia la plena consolidación de su democracia y su inserción en la economía
internacional.
Conjuntamente, las instituciones de la UE y los países miembros son los mayores donantes mundiales de ayuda al
desarrollo y de cooperación. La UE propone legislación y políticas para promover el buen gobierno y el desarrollo
humano y económico, como la lucha contra el hambre y la conservación de los recursos naturales.
En respuesta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, las instituciones de la UE trabajan
juntas y facilitan financiación a fin de abordar los cinco aspectos siguientes del desarrollo sostenible:
– Personas: erradicar la pobreza y el hambre en todas sus formas y garantizar la dignidad y la igualdad.
– Planeta: proteger a las generaciones futuras de la destrucción del medio ambiente y el agotamiento de los
recursos.
– Prosperidad: garantizar vidas prósperas y plenas en armonía con la naturaleza
– Paz: crear sociedades pacíficas, justas e integradoras.
– Asociación: ejecutar los trabajos de desarrollo a través de una asociación mundial.
La UE coopera con 150 países socios de África, América Latina y el Caribe, Asia y el Pacífico, así como con la sociedad
civil y las organizaciones internacionales. Además de proporcionar ayuda financiera y de participar en diálogos con
los países socios, la UE también lleva a cabo labores de investigación y evaluación, para garantizar que la ayuda se
utilice eficazmente.
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Siendo como es que la Intervención Psicosocial se centra en la defensa de los derechos humanos y en la lucha contra
las desigualdades sociales. La cooperación al desarrollo se configura como un campo de actuación también para los
profesionales de la intervención social. Sus aportaciones variarán, no obstante, dependiendo de la tipología de
cooperación.
1.1.1. TIPOLOGÍA DE LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL AL DESARROLLO
Siguiendo la clasificación del modelo de la Fundación Intermón Oxfam, podemos distinguir entre (Montes y
Montes-Martínez, 2020):
– Cooperación en proyectos de desarrollo. Es posiblemente la modalidad más conocida. Se trata de una ayuda
planificada, racional y de acuerdo con pautas establecidas y modos de acción coherentes entre las necesidades y las
acciones de desarrollo. Quiere decir que los Proyectos de Desarrollo tienen como punto de partida el análisis de la
realidad social, de las carencias de la población y de la precariedad de vida, de las desigualdades sociales en relación
con los recursos y medios de vida, de los conflictos sociales, económicos y políticos existentes entre la población.
Como consecuencia del análisis, los Proyectos hacen una detección de los problemas y necesidades de la población,
diversificando la gravedad y urgencia de estas, con el fin de marcar las prioridades de las acciones del Proyecto. El
objetivo más inmediato de los Proyectos de Desarrollo es mejorar las condiciones de vida de la población a través de
la puesta en marcha de programas específicos de salud, de educación, de crédito, de infraestructuras, etc. pero el
objetivo final de los Proyectos de Desarrollo es promover e impulsar el cambio social. Los profesionales de la
intervención psicosocial pueden participar en esta modalidad de cooperación en la identificación de problemas y
necesidades de la población (diagnóstico social, evaluación de necesidades, etc.), en el diseño del proyecto en sus
diversas fases, como forma de buscar los recursos más pertinentes para responder a las necesidades de la población,
así como en la evaluación. Igualmente, pueden jugar un papel clave en la movilización social y la participación de la
población implicada.
– Ayuda humanitaria. Está relacionada con las situaciones de crisis, emergencias y catástrofes, que son un campo de
intervención multidisciplinar en las que los profesionales psicosociales desarrollan su actividad profesional de forma
coordinada. En este contexto, los profesionales de la intervención psicosocial están llamados a participar en la
resolución integral de las situaciones de crisis, emergencias y catástrofes desde su especialidad: la intervención
psicosocial se ha de ir gestando desde antes de que se produzca la situación de emergencia y debe continuar una vez
que esta haya ocurrido. En el punto 1.2 desarrollamos ampliamente cómo se vincula la ayuda humanitaria con la
cooperación al desarrollo.
– Cooperación mediante el comercio justo y el consumo responsable. Se basa en la defensa de la dignidad de los
pequeños productores, que aspira a romper la rueda de la dependencia con el exterior, abriendo vías de acceso a los
mercados de los que estaban ausentes, y proponiendo nuevas pautas de consumo a las personas de los países
desarrollados, precisamente de productos de comercio justo. En esta modalidad de cooperación, el profesional de la
intervención social puede contribuir promoviendo la participación social de la población en defensa de sus derechos.
Una segunda tarea puede ser apoyar la organización de los miembros de las comunidades productoras para
responder colectivamente a sus problemas gracias a su formación en dinámica de grupo y en la participación de los
usuarios en la gestión de sus problemas. Igualmente, están capacitados para realizar proyectos de sensibilización y
educación a la comunidad (Educación para el Desarrollo) en cuanto al consumo de productos de comercio justo y
consumo responsable en el mundo desarrollado. Pueden apoyar la formación de organizaciones de producción y
comercialización (Cooperativas) en los países en vías de desarrollo. También pueden activar la difusión del comercio
justo y del consumo responsable en los países desarrollados de las formas más variadas (Grandes almacenes, centros
educativos, universidades y, sobre todo, en los medios de comunicación de masas).
– Cooperación mediante la cancelación de la deuda externa. En esta tipología de cooperación la principal función de
los profesionales de la intervención social se centra en la sensibilización.
– Cooperación mediante la acogida y la integración de personas inmigrantes y refugiadas. Se basa en el
codesarrollo: propuesta que permite la integración de los inmigrantes en el país de destino, al mismo tiempo que se
impulsa el desarrollo en los países de origen, generando un beneficio mutuo a ambos actores. La formación en
exclusión social y el manejo de instrumentos metodológicos de intervención social, posiciona a los profesionales de la
intervención en este tipo de cooperación.
– Cooperación mediante la incidencia política para conseguir reivindicaciones sociales (denuncias, manifestaciones,
negociaciones con autoridades, etc.) En todas estas acciones se trata de promover cambios en la orientación política
de los partidos políticos y en la acción de gobierno respecto a sus actuaciones de cooperación al desarrollo, siempre
bajo el supuesto de mejorar las condiciones de vida de la gente. En este contexto, los profesionales de la intervención
social podrían actuar sobre los medios de comunicación de masas, prestar apoyo a las ONGD en sus reivindicaciones
2
, PS1026 Intervención Psicosocial
ante el Gobierno o participar en los equipos de negociación.
– Educación para el Desarrollo (EpD). Ampliamos esta clasificación de la EpD. Es un “proceso educativo (formal, no
formal e informal) constante encaminado, a través de conocimientos, actitudes y valores, a promover una ciudadanía
global generadora de una cultura de la solidaridad comprometida en la lucha contra la pobreza y la exclusión, así
como con la promoción del desarrollo humano y sostenible” (Estrategia de Educación para el desarrollo de la
Cooperación española, Ortega (2007)). Las cuatro dimensiones, no excluyentes e interrelacionadas, a través de las que
se desarrolla la ED son:
1.- Sensibilización. Una acción de concienciación basada en la transmisión de información, desde un enfoque de
derechos y de género, con hincapié en el desarrollo de aquellas competencias que permitan alertar sobre las causas
de la pobreza, su relación con las vulneraciones de derechos y las estructuras que la perpetúan, así como un
conocimiento más amplio de las realidades del Sur y de la interdependencia y la globalización, también de las
prácticas y actuaciones que inciden o pueden incidir en los procesos que generan desigualdades.
2.- Formación sobre el Desarrollo. Se trata de un proceso educativo dirigido a un público objetivo claro hacia el que
se orientan metodologías educativas específicas que desarrollan competencias cognitivas, procedimentales y
actitudinales.
3.- Investigación para el desarrollo. Pieza clave en un modelo de transformación, permite analizar en profundidad la
problemática del desarrollo y fundamentar propuestas. Las prácticas de ED deben estar basadas y cimentadas en esta
dimensión. Su metodología de trabajo se basa en las técnicas de investigación social, con especial énfasis en aquellas
que promueven la investigación-acción.
4.- Movilización social. Expresión más notoria de la participación activa de la ciudadanía, posibilita su protagonismo
directo en la lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo humano, favorece la participación ciudadana en los
procesos de cambio de políticas y transformación de estructuras sociales, económicas y/o políticas.
1.2. SITUACIONES DE CRISIS, EMERGENCIAS Y CATÁSTROFES
Para entender la importancia de la intervención de las personas profesionales de la intervención social en
emergencias es necesario conocer cuáles son las características que presentan las situaciones de crisis, emergencias
y catástrofes y cómo podemos integrar nuestro conocimiento científico y profesional en su resolución. En general,
podemos clasificarlas situaciones de emergencias según el siguiente esquema:
La incidencia en el número de personas afectadas hará que el abordaje por parte de los y las profesionales de la
intervención psicosocial sea distinto.
En base a este criterio podemos diferenciar en los siguientes tipos de emergencias sociales:
– Emergencia Social Individual y/o Familiar (ESI–ESF): Este tipo de emergencia es caracterizada porque afecta
únicamente a una persona o a su núcleo familiar. La atención a este tipo de prestaciones se da, en la mayoría de los
casos, desde el sistema público de servicios sociales.
● Por ejemplo, un incendio en una casa.
– Emergencia Social Colectiva (ESC): La emergencia social colectiva afecta a un grupo de personas que pueden o no
constituir una red social o familiar. La cobertura a este tipo de emergencias se da bien desde el sistema de Servicios
Sociales o bien desde un Equipo de atención especializada a Emergencias Sociales.
● Por ejemplo, un accidente de tren, que afecta a un grupo de usuarios de tren.
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