TEMA 1 EL MODERNISMO Y LA GENERACIÓN DEL 98
Tradicionalmente, los autores de finales del siglo XIX y principios del XX han sido
divididos en dos grupos: modernistas y noventayochistas. Esta supuesta
separación se considera hoy superada, y tanto uno como otro se contemplan como
dos aspectos de un mismo movimiento literario: el de los finiseculares.
El comienzo del siglo XX viene marcado por un hecho conocido como desastre del
98. En 1898 se produce la pérdida de las últimas colonias españolas (Cuba, Puerto
Rico, Filipinas), lo que provocó una profunda crisis de identidad en un país que
veía cómo se acababa su viejo esplendor. Encontramos una visión pesimista de la
realidad y grandes deseos de cambios y de regeneración. En este contexto surgen
dos movimientos artísticos simultáneos: el Modernismo y la generación del 98.
Aunque producen obras estéticamente diferentes, comparten el rechazo y la
crítica hacia la literatura anterior. La generación del 98 añade una actitud
crítica en el terreno político y social.
El Modernismo será un movimiento rebelde frente a los valores burgueses. Cabe
destacar que por primera vez un movimiento literario en lengua española no surge
en la Península sino en Hispanoamérica, de la mano de Rubén Darío (Azul...). En
España los modernistas se enfrentan a la estética dominante y realizan una
renovación literaria que afecta tanto a la forma como al contenido. El término
"modernista" se usó en principio despectivamente contra estos autores
inconformistas y con ansias de renovación que firmaron un escrito en protesta de
la concesión del premio Nobel de 1904 al dramaturgo Echegaray, al cual
consideran representante de una "España pasada". Se desarrolla un “modernismo
interior”, con una poesía intimista, cargada de tristeza melancólica, en la que se
aprecian temas existenciales. Recibe influencia del Romanticismo, del
Decadentismo (gusto por la transgresión moral y una sensualidad perversa) y de
dos movimientos estéticos franceses: el Parnasianismo (“el arte por el arte”) y el
Simbolismo (expresión de los sentimientos a través de símbolos). El género más
cultivado es la lírica, pero la narrativa y el teatro también están representados.
Se produce una renovación:
A. Temática: exotismo (referencias a lugares lejanos como Oriente o a
tiempos arcaicos), escapismo (actitud evasiva, de ensoñación y ambientes
repletos de lujo), cosmopolitismo (con París como ciudad de referencia), la
angustia romántica (sentimiento de soledad, hastío y desazón), erotismo,
esoterismo, mitos y símbolos (torre de marfil, el pavo real, los jardines),
intelectualismo y rechazo al sentimentalismo de épocas anteriores.
europeísmo…
B. Estilística: lenguaje colorido, vocabulario insólito (cultismos, neologismos,
adjetivos ornamentales, esdrújulas...), musicalidad, estrofas novedosas o
poco habituales. Buscan el efecto sonoro de las palabras mediante
sinestesias, aliteraciones, imágenes llenas de originalidad... Cultivan
estrofas novedosas y versos hasta entonces poco habituales como el
dodecasílabo o el alejandrino, con encabalgamientos y rimas internas.
En cuanto a los principales autores modernistas españoles, destacamos a los
siguientes:
Tradicionalmente, los autores de finales del siglo XIX y principios del XX han sido
divididos en dos grupos: modernistas y noventayochistas. Esta supuesta
separación se considera hoy superada, y tanto uno como otro se contemplan como
dos aspectos de un mismo movimiento literario: el de los finiseculares.
El comienzo del siglo XX viene marcado por un hecho conocido como desastre del
98. En 1898 se produce la pérdida de las últimas colonias españolas (Cuba, Puerto
Rico, Filipinas), lo que provocó una profunda crisis de identidad en un país que
veía cómo se acababa su viejo esplendor. Encontramos una visión pesimista de la
realidad y grandes deseos de cambios y de regeneración. En este contexto surgen
dos movimientos artísticos simultáneos: el Modernismo y la generación del 98.
Aunque producen obras estéticamente diferentes, comparten el rechazo y la
crítica hacia la literatura anterior. La generación del 98 añade una actitud
crítica en el terreno político y social.
El Modernismo será un movimiento rebelde frente a los valores burgueses. Cabe
destacar que por primera vez un movimiento literario en lengua española no surge
en la Península sino en Hispanoamérica, de la mano de Rubén Darío (Azul...). En
España los modernistas se enfrentan a la estética dominante y realizan una
renovación literaria que afecta tanto a la forma como al contenido. El término
"modernista" se usó en principio despectivamente contra estos autores
inconformistas y con ansias de renovación que firmaron un escrito en protesta de
la concesión del premio Nobel de 1904 al dramaturgo Echegaray, al cual
consideran representante de una "España pasada". Se desarrolla un “modernismo
interior”, con una poesía intimista, cargada de tristeza melancólica, en la que se
aprecian temas existenciales. Recibe influencia del Romanticismo, del
Decadentismo (gusto por la transgresión moral y una sensualidad perversa) y de
dos movimientos estéticos franceses: el Parnasianismo (“el arte por el arte”) y el
Simbolismo (expresión de los sentimientos a través de símbolos). El género más
cultivado es la lírica, pero la narrativa y el teatro también están representados.
Se produce una renovación:
A. Temática: exotismo (referencias a lugares lejanos como Oriente o a
tiempos arcaicos), escapismo (actitud evasiva, de ensoñación y ambientes
repletos de lujo), cosmopolitismo (con París como ciudad de referencia), la
angustia romántica (sentimiento de soledad, hastío y desazón), erotismo,
esoterismo, mitos y símbolos (torre de marfil, el pavo real, los jardines),
intelectualismo y rechazo al sentimentalismo de épocas anteriores.
europeísmo…
B. Estilística: lenguaje colorido, vocabulario insólito (cultismos, neologismos,
adjetivos ornamentales, esdrújulas...), musicalidad, estrofas novedosas o
poco habituales. Buscan el efecto sonoro de las palabras mediante
sinestesias, aliteraciones, imágenes llenas de originalidad... Cultivan
estrofas novedosas y versos hasta entonces poco habituales como el
dodecasílabo o el alejandrino, con encabalgamientos y rimas internas.
En cuanto a los principales autores modernistas españoles, destacamos a los
siguientes: