La lógica de la autonomía ha sido la más practicada en América Latina. Esta equivale a la estrategia de contención del
comunismo desplegada por Estados Unidos en la Guerra Fría, al tiempo que la supera en extensión temporal. A pesar
de su larga trayectoria persisten.
Sus fines son: el imperativo del desarrollo económico; la búsqueda de la paz; la extensión del alcance geográfico de
las relaciones exteriores; la restricción del poder de las grandes potencias, particularmente de Estados Unidos; así
como la construcción de un orden internacional más equitativo. Sus medios son: el regionalismo; la apelación al
derecho; el recurso a los organismos internacionales, y el empleo de modalidades de soft power.
la lógica de la autonomía derivó en cuatro opciones estratégicas principales el equilibrio blando (soft balancing), la
diversificación, el repliegue y la unidad colectiva. El soft balancing consiste en la utilización de las instituciones
internacionales y de instrumentos legales y diplomáticos para frustrar o restringir el uso abusivo del poder y las
acciones agresivas de las grandes potencias.
La diversificación procura multiplicar los lazos externos con el objeto de contrarrestar y compensar la dependencia de
una sola contraparte altamente dotada de recursos y con gran capacidad de influencia. El repliegue implica la
resistencia a asumir compromisos de naturaleza militar. El involucramiento en asuntos internacionales considerados
ajenos a los intereses nacionales. Finalmente, la unidad colectiva busca aumentar la integración, cooperación y
concertación entre los países latinoamericanos con el propósito de aunar fuerzas ponen de manifiesto que la gran
estrategia de la que proceden tiene un «núcleo duro» diferente al de las grandes potencias: limitados atributos de
poder.
énfasis en el desarrollo económico, los regímenes y las instituciones internacionales; un alcance geográfico más
estrecho que el de los poderes centrales; y voluntad de modificar el orden internacional tanto por razones prácticas
como morales. ha persistido en la región la «lógica de la aquiescencia». Resulta de la condición subordinada de
América Latina en el sistema internacional pero en este caso se consiente y asimila, implícita o explícitamente, esta
condición.
Sus principales fines son: lograr el apoyo de Estados Unidos construir un marco de convivencia estable con
Washington confiando en su autorrestricción. La opción estratégica proverbial que deriva de la lógica de la
aquiescencia es el acoplamiento. Ello implica la aceptación del statu quo internacional y la no adhesión a esquemas de
integración regional profunda que puedan afectar el vínculo estrecho con Washington.
Desde finales del siglo xx los países de la región han desarrollado lo que llamamos «pequeñas grandes estrategias».
Estas se caracterizan por lo siguiente: su alcance geográfico se limita a las naciones vecinas su fuente son las disputas
fronterizas o sus objetivos son la defensa de un territorio o el mantenimiento o expansión de la influencia. Según
momentos específicos y de acuerdo con los recursos disponibles, por el equilibrio interno y/o externo el juego
pendular, la neutralidad subregional, la mediación, el arbitraje y, de modo excepcional, la guerra.
Las pequeñas grandes estrategias de América Latina han procurado responder a situaciones y procesos de naturaleza
vecinal. Sin embargo, su puesta en práctica tuvo un impacto directo e importante en el despliegue de las opcio nes
estratégicas vinculadas a las lógicas de la autonomía y la aquiescencia en las relaciones de la región con el resto del
mundo, en particular con Estados Unidos. Para ganar espacios de influencia fortalecieron identidades nacionales
excluyentes que obstaculizaron o impidieron la realización de la opción unidad colectiva y el equilibrio suave.
Incluso la idea misma de la autonomía fue empleada para alentar sentimientos nacionalistas respecto a los vecinos. La
gran estrategia perdedora fue la lógica de la autonomía. Corresponde hacer una breve referencia a los casos de Cuba y
Brasil. El primero, después de la revolución de 1959, constituye un ejemplo peculiar de conducta internacional
cercana a una gran estrategia por tres razones principales. En primer lugar, por su semejanza parcial con las grandes
estrategias de las potencias. En segundo término, por su carácter paradójico: mientras procuraba ser un arquetipo de
autonomía vis a vis con Estados Unidos, Cuba era un ejemplo de aquiescencia en relación con la Unión Soviética. Y
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Política Exterior Argentina y Latinoamericana