1.La Segunda Revolución Industrial
La Segunda Revolución Industrial (desde 1870) impulsó la modernización económica con el
liderazgo de Reino Unido y la aparición de nuevas potencias como EE.UU. y Japón. Este
proceso de intenso crecimiento económico, conocido como Segunda Revolución Industrial, se
debió a factores como:
● La crisis económica,
● Innovaciones tecnológicas,
● Nuevas industrias (eléctrica y química),
● El uso del petróleo,
● Avances en metalurgia y siderurgia.
1.1. Las nuevas potencias industriales
Nuevas potencias industriales como Francia, Alemania, EE.UU. y Japón adoptaron estas
innovaciones y diversificaron su producción en sectores clave: textil, metalurgia, minería del
carbón, ferrocarriles y construcción naval.
Japón
Japón inició su industrialización con la Revolución Meiji (1868), modernizando su economía
bajo modelos occidentales. A pesar de la falta de recursos naturales, Japón creció gracias a su
mano de obra barata y educación avanzada, consolidándose como la primera potencia
industrial no occidental. A inicios del siglo XX, su economía aún dependía en gran parte de
manufacturas tradicionales como la seda.
1.2. Las nuevas fuentes de energía y las nuevas industrias
La Segunda Revolución Industrial se distinguió por nuevas fuentes de energía y avances
tecnológicos que transformaron la producción y la vida cotidiana.
Principales innovaciones:
● Siderurgia del acero: La producción masiva de acero se logró con el convertidor
Bessemer (1856) y los hornos Siemens-Martin (1867) y Gilchrist-Thomas (1875).
EE.UU. y Alemania superaron a Reino Unido en la producción de acero, que se convirtió
en un material clave para construcción, infraestructuras y maquinaria.
● Nuevos metales: Se desarrollaron métodos para obtener aluminio, cobre y níquel,
esenciales para transporte, comunicaciones y electricidad.
, ● Electricidad: Se consolidó como fuente de energía industrial y doméstica, permitiendo
el alumbrado público y el desarrollo de dispositivos como el teléfono, el fonógrafo y la
radio.
● Petróleo: Primero utilizado en iluminación y navegación, su impacto creció con el motor
de combustión interna, inventado por Karl Benz (1885) y perfeccionado por Rudolf
Diesel (1897), convirtiéndose en un recurso clave para la movilidad.
● Industria automovilística y aeronáutica: Benz y Daimler produjeron el primer
automóvil (1886), y Henry Ford revolucionó su fabricación con la producción en cadena
y el taylorismo (modelo Ford T, 1910). Paralelamente, los hermanos Wright realizaron
los primeros vuelos en avión (1890).
● Industria química: Se expandió con múltiples aplicaciones en agricultura (abonos),
medicina, papel, plásticos y explosivos.
Estos avances consolidaron un nuevo modelo de industrialización basado en la electricidad y el
petróleo, impulsando la modernización económica y el consumo masivo.
1.3. La revolución de los transportes y de las comunicaciones
La revolución de los transportes había comenzado con la aplicación de la máquina de vapor
al transporte marítimo y terrestre de la mano de dos inventos cruciales: el barco de vapor
(1807) y el ferrocarril (1825).
● Barco de vapor: Desde los años 1860, sustituyó a los barcos de vela gracias a mejoras
tecnológicas como hélices y modernización de puertos. La apertura del Canal de Suez
(1869) y el Canal de Panamá (1914) redujo tiempos y costos de navegación
intercontinental y permitió mayor capacidad de carga física y tonelaje y mejoras en la
conservación de los alimentos transportados.
● Ferrocarril: Se expandió fuera de Europa para conectar mercados con las potencias
industriales. Entre 1840 y 1920, la red ferroviaria mundial creció significativamente,
abaratando el transporte terrestre.
La revolución de las comunicaciones permitió la conexión en tiempo real de los centros
económicos mundiales.
El gran salto tuvo lugar con la invención del código Morse (1844). Su impacto fue
revolucionario, y en 1869 ya existían cables transatlánticos que enlazaban Europa y América.
Poco después, casi todo el mundo quedó conectado mediante líneas telegráficas terrestres y
cables submarinos.
Esto facilitó la integración de economías, permitiendo que los países industrializados fijaran
precios de productos primarios (azúcar, caucho, guano) en mercados como la Bolsa de
Londres, generalmente en desventaja para las regiones bajo control colonial.