al subgénero cuento, que forman parte del libro “El Llano en llamas” de Juan Rulfo, publicado en 1953 y
mediante el cual logró ganar reconocimiento en el ambiente literario. Al haber sido escritos por el
mismo autor, bajo el mismo contexto externo, ambos textos poseen una estructura bastante similar,
pudiéndose identificar una función del lenguaje poética, así como una gran semejanza en cuanto a los
temas, tanto implícitos como explícitos, tratados en ambos textos y los cuales, a su vez, se encuentran
estrechamente relacionados con el contexto de un México postrevolución.
Resumidamente, “No oyes ladrar los perros” narra, en tercera persona, el camino que realiza un padre
cargando a su hijo herido, Ignacio, con la esperanza de llegar a Tonaya, una pequeña ciudad en el estado
de Jalisco, México, donde su hijo podría ser asistido. “La herencia de Matilde Arcángel”, por otro lado,
narra, en primera persona infra siente:-“Supe porque me lo contaron”, la trágica historia de un
accidente que acaba con la vida de Matilde Arcángel, una mujer que, debido a su belleza y bondad,
ejercía una fuerte influencia en los hombres de un pueblo muy pequeño llamado “Corazón de María”; y
el quiebre que se produce en la relación padre-hijo luego del fallecimiento de esta mujer. Podemos
observar claramente la repetición de los tres personajes centrales en dichos cuentos, el padre, el hijo y
la madre, pero con roles radicalmente opuestos. Aquí entra en juego uno de los temas principales que
trata Rulfo en ambos textos, las relaciones familiares. En “No oyes ladrar los perros”, el hecho de que el
padre cargue al hijo por todo el camino, como es dicho en el texto:-“los pies se le encajaban en los ijares
como espuelas”-, es una metáfora de la relación que estos dos tienen, en la cual el hijo ejerce un gran
peso sobre el padre, quien debe tratar con una gran angustia y drama moral al no poder soportar que su
hijo se halla desviado de su camino, que halla elegido una vida deshonesta, el camino del mal. Este peso
moral que carga el padre no lo deja encontrar el camino, lo cual puede ser interpretado como una
metáfora de estar perdido por la vida, sensación que tiene el padre no solo por las heridas internas que
dejó su esposa al fallecer, sino también por el peso que le genera su relación tensa con su hijo. Por otro
lado, en “La herencia de Matilde Arcángel”, los roles están invertidos, y podemos presenciar un niño
quien, como es expresado varias veces en el texto, –“vivía aplastado por el odio como por una piedra”-,
una metáfora utilizada al principio del cuento como un retrato verbal de este niño, quien no solo crece
pisoteado por el padre y su carácter opresor, sino que también es culpado por el fallecimiento de su
madre, quien oficiaba como la conexión entre su padre y el.
Este concepto de arriba-abajo o de opresión tiene fuertes conexiones con el contexto de la sociedad
mexicana, la cual, en ese entonces, se encontraba en un periodo de inestabilidad política y social, donde
el pueblo luchaba contra la opresión de una dictadura que ejercía un peso sobre ellos, y donde
prevalecía la figura de un padre ausente que debía dejar su hogar constantemente para luchar en esta
revolución sin saber si volvería con vida. Así como se pueden encontrar estos conceptos, también se
hallan conexiones directas con la revolución mexicana, al verse explícitos coletazos de la revolución,
revueltas, el uso de la palabra “revoltosos” así como la constante presencia de tropas del gobierno,
afirmando que el cuento tiene lugar en un periodo agitado en la historia de México. Además, Rulfo
introduce otro fuerte conflicto que se encuentra presente en la sociedad mexicana, el rol de la mujer,
quien, como se puede observar en el texto, es totalmente cosificada: - “Era propiedad de Euremio
Cedillo, el único que la había trabajado como suya”-. Este frase, así como muchas otras encontradas en
el texto, remarca las ideologías completamente machistas de esta sociedad patriarcal, en la cual la
función de la mujer quedaba limitada a la reproducción, y su valor dependía plenamente en su aspecto y
su capacidad de satisfacer al hombre, al patriarca. Aquí entra una vez más el concepto de opresión en