¿Qué es un Gueto? Un gueto es básicamente un sector dentro de una ciudad
donde se recluye a aquellos que pertenecen a cierta etnia o religión; en el caso
que tomamos, a los judíos. Aunque fueron implementados sistemáticamente
en este período, su origen se remonta a principios del S XIV, cuando se
establece el primer Gueto en Venecia, que buscaba recluir a todos aquellos
emigrantes que provenían de la Península Ibérica. Estos guetos medievales se
caracterizaban por la estrechez de sus calles, la sobrepoblación y la altura de
sus edificaciones, ya que al no poder expandirse a lo ancho, la única opción
era construir hacia arriba. También estaban rodeados de murallas y cercados
por puertas que se cerraban de noche, por lo cual sólo podían circular
libremente de día.
La diferencia con los guetos nazis radicaba en que estos eran completamente
cerrados, la salida estaba prohibida salvo en raras excepciones y se tomaban
todos los recaudos necesarios para evitar que sus habitantes tuvieran contacto
con el resto de la población. Además, sólo los judíos eran encerrados en los
guetos, las otras minorías –como los comunistas, los criminales o los
homosexuales-, eran directamente enviados a los campos de concentración y
trabajo forzado. Pero para la mayoría de los judíos esta estadía en los guetos
era sólo una etapa intermedia hasta el traslado hacia los campos de
concentración, siempre y cuando no perecieran ante las terribles condiciones
en las que allí se vivía, con los cual los guetos también conformaban lugares de
exterminio –aunque no haya documentación nazi que pruebe que fueron
construidos con este propósito-.
El llamado ‘proceso de ghettoización’ da comienzo a finales de 1939, cuando
Reinhard Heydrich, el segundo al mando de las SS, ordenó que los judíos
polacos fueran concentrados en áreas específicas de las ciudades. Daniel
Feierstein explica1 que debido al constante hostigamiento que sufrían los
judíos, muchos de ellos se sintieron aliviados al enterarse de la construcción
del gueto, ya que era una manera de escapar a ese acoso constante. Sin
embargo no previeron que avanzaban hacia su propio exterminio, ya que la
separación es el primer paso a darse para la aniquilación de un grupo. El
primer gueto importante se estableció en la ciudad de Lodz a finales de 1940;
sin embargo, el gueto más importante sería el de Varsovia, que en un espacio
de cuatro meses alcanzaría a tener casi cuatrocientos cincuenta mil
habitantes. Estas personas provenían de los territorios occidentales de la
Europa subyugada por los nazis (Alemania, Austria, Luxemburgo, Bohemia…),
ya que el gueto es un elemento propio de Europa Oriental.
La seguridad de cada gueto era distinta, algunos tenían cercas, otros tenían
muros y mayor o menor cantidad de guardias apostados de acuerdo al tamaño
de los mismos, sin embargo ni los guetos mejores vigilados podrían evitar el
florecimiento de actividades como el contrabando.
1
Feierstein, Daniel (2000) Seis estudios sobre genocidio. Buenos Aires. Eudeba.
, Cada Gueto tenía su propio sistema de gobierno, con instituciones y
funcionarios judíos; entre ellas la policía, el correo, y la atención médica,
además de regular tareas esenciales como la repartición de alimentos. A la
cabeza estaba el Judenrat, el consejo judío creado antes de la construcción de
los guetos, el cual solía estar presidido por alguna figura influyente –como un
rabino- y acompañado por 12 o 24 miembros, de acuerdo al tamaño de la
comunidad, los cuales eran elegidos por la población local. Este consejo debía
encargarse del traslado de los judíos hacia los guetos, intentar mantener la paz
–mediante la ‘policía judía’- e intentar evitar el contrabando de alimentos que
ellos mismos se encargaban de racionar. Pero por otro lado también se
ocuparon de fundar escuelas, teatros, hospitales y orfanatos, ya que aunque
estos consejos debían seguir órdenes directas de los nazis esto no significaba
que fueran simpatizantes, con lo cual hacían todo lo que estuviera dentro de su
alcance para proteger a la comunidad que representaban. A partir de 1940,
comenzaron a recibir órdenes directas de proporcionar mano de obra para
trabajos forzados, lo cual dio inicio a la idea de la ‘salvación por el trabajo’. Esto
es, la necesidad que tenían los alemanes de la mano de obra judía y cómo esto
evitaría una potencial exterminación; si los alemanes hacían uso de la razón
iban a poder ver cuán beneficiosa era esta fuerza de trabajo en medio de un
conflicto bélico.
Sin embargo, la razón por la cual para algunos el rol de los Judenrat sigue
siendo polémico hasta el día de hoy se debió a que en vísperas de la llamada
‘Solución final’ eran los consejos los encargados de proporcionar listas de
deportados para los campos de exterminio, y en la mayoría de los casos lo que
se decidía era sacrificar una parte de la comunidad para que otra pudiera
sobrevivir. Sin embargo no debemos olvidar su vital participación a la hora de
mantener viva la cultura en los mismos. Un caso ejemplar es el del Gueto de
Lodz.
Hasta su total aniquilamiento en 1944, las actividades culturales fueron de vital
importancia para los habitantes del Gueto, y eran impulsadas por el presidente
del Judenrat local, Mordejai Rumkowski, quien fue sin duda una de las figuras
más polémicas de la época, al cooperar firmemente con los nazis y controlar el
gueto con puño de hierro. En Lodz existía la llamada ‘Casa de la Cultura’ –
establecida por Rumkowski-, donde se llevaban a cabo funciones teatrales y
conciertos de música escrita por compositores judíos, muchas veces
compuesta dentro del mismo gueto. Este teatro contaba con una orquesta
sinfónica y un coro infantil, además de los técnicos necesarios para mantener
una sala que contaba con espacio para aproximadamente 400 espectadores 2.
Esta ‘Casa de la Cultura’ fue clausurada en 1942, pero eso no permitió que el
arte saliera a las calles, muchas de las canciones que creaban los artistas
callejeros han llegado hasta nuestros días, la mayoría de ellas en forma de
2
http://www.yadvashem.org/yv/es/exhibitions/music/lodz.asp
donde se recluye a aquellos que pertenecen a cierta etnia o religión; en el caso
que tomamos, a los judíos. Aunque fueron implementados sistemáticamente
en este período, su origen se remonta a principios del S XIV, cuando se
establece el primer Gueto en Venecia, que buscaba recluir a todos aquellos
emigrantes que provenían de la Península Ibérica. Estos guetos medievales se
caracterizaban por la estrechez de sus calles, la sobrepoblación y la altura de
sus edificaciones, ya que al no poder expandirse a lo ancho, la única opción
era construir hacia arriba. También estaban rodeados de murallas y cercados
por puertas que se cerraban de noche, por lo cual sólo podían circular
libremente de día.
La diferencia con los guetos nazis radicaba en que estos eran completamente
cerrados, la salida estaba prohibida salvo en raras excepciones y se tomaban
todos los recaudos necesarios para evitar que sus habitantes tuvieran contacto
con el resto de la población. Además, sólo los judíos eran encerrados en los
guetos, las otras minorías –como los comunistas, los criminales o los
homosexuales-, eran directamente enviados a los campos de concentración y
trabajo forzado. Pero para la mayoría de los judíos esta estadía en los guetos
era sólo una etapa intermedia hasta el traslado hacia los campos de
concentración, siempre y cuando no perecieran ante las terribles condiciones
en las que allí se vivía, con los cual los guetos también conformaban lugares de
exterminio –aunque no haya documentación nazi que pruebe que fueron
construidos con este propósito-.
El llamado ‘proceso de ghettoización’ da comienzo a finales de 1939, cuando
Reinhard Heydrich, el segundo al mando de las SS, ordenó que los judíos
polacos fueran concentrados en áreas específicas de las ciudades. Daniel
Feierstein explica1 que debido al constante hostigamiento que sufrían los
judíos, muchos de ellos se sintieron aliviados al enterarse de la construcción
del gueto, ya que era una manera de escapar a ese acoso constante. Sin
embargo no previeron que avanzaban hacia su propio exterminio, ya que la
separación es el primer paso a darse para la aniquilación de un grupo. El
primer gueto importante se estableció en la ciudad de Lodz a finales de 1940;
sin embargo, el gueto más importante sería el de Varsovia, que en un espacio
de cuatro meses alcanzaría a tener casi cuatrocientos cincuenta mil
habitantes. Estas personas provenían de los territorios occidentales de la
Europa subyugada por los nazis (Alemania, Austria, Luxemburgo, Bohemia…),
ya que el gueto es un elemento propio de Europa Oriental.
La seguridad de cada gueto era distinta, algunos tenían cercas, otros tenían
muros y mayor o menor cantidad de guardias apostados de acuerdo al tamaño
de los mismos, sin embargo ni los guetos mejores vigilados podrían evitar el
florecimiento de actividades como el contrabando.
1
Feierstein, Daniel (2000) Seis estudios sobre genocidio. Buenos Aires. Eudeba.
, Cada Gueto tenía su propio sistema de gobierno, con instituciones y
funcionarios judíos; entre ellas la policía, el correo, y la atención médica,
además de regular tareas esenciales como la repartición de alimentos. A la
cabeza estaba el Judenrat, el consejo judío creado antes de la construcción de
los guetos, el cual solía estar presidido por alguna figura influyente –como un
rabino- y acompañado por 12 o 24 miembros, de acuerdo al tamaño de la
comunidad, los cuales eran elegidos por la población local. Este consejo debía
encargarse del traslado de los judíos hacia los guetos, intentar mantener la paz
–mediante la ‘policía judía’- e intentar evitar el contrabando de alimentos que
ellos mismos se encargaban de racionar. Pero por otro lado también se
ocuparon de fundar escuelas, teatros, hospitales y orfanatos, ya que aunque
estos consejos debían seguir órdenes directas de los nazis esto no significaba
que fueran simpatizantes, con lo cual hacían todo lo que estuviera dentro de su
alcance para proteger a la comunidad que representaban. A partir de 1940,
comenzaron a recibir órdenes directas de proporcionar mano de obra para
trabajos forzados, lo cual dio inicio a la idea de la ‘salvación por el trabajo’. Esto
es, la necesidad que tenían los alemanes de la mano de obra judía y cómo esto
evitaría una potencial exterminación; si los alemanes hacían uso de la razón
iban a poder ver cuán beneficiosa era esta fuerza de trabajo en medio de un
conflicto bélico.
Sin embargo, la razón por la cual para algunos el rol de los Judenrat sigue
siendo polémico hasta el día de hoy se debió a que en vísperas de la llamada
‘Solución final’ eran los consejos los encargados de proporcionar listas de
deportados para los campos de exterminio, y en la mayoría de los casos lo que
se decidía era sacrificar una parte de la comunidad para que otra pudiera
sobrevivir. Sin embargo no debemos olvidar su vital participación a la hora de
mantener viva la cultura en los mismos. Un caso ejemplar es el del Gueto de
Lodz.
Hasta su total aniquilamiento en 1944, las actividades culturales fueron de vital
importancia para los habitantes del Gueto, y eran impulsadas por el presidente
del Judenrat local, Mordejai Rumkowski, quien fue sin duda una de las figuras
más polémicas de la época, al cooperar firmemente con los nazis y controlar el
gueto con puño de hierro. En Lodz existía la llamada ‘Casa de la Cultura’ –
establecida por Rumkowski-, donde se llevaban a cabo funciones teatrales y
conciertos de música escrita por compositores judíos, muchas veces
compuesta dentro del mismo gueto. Este teatro contaba con una orquesta
sinfónica y un coro infantil, además de los técnicos necesarios para mantener
una sala que contaba con espacio para aproximadamente 400 espectadores 2.
Esta ‘Casa de la Cultura’ fue clausurada en 1942, pero eso no permitió que el
arte saliera a las calles, muchas de las canciones que creaban los artistas
callejeros han llegado hasta nuestros días, la mayoría de ellas en forma de
2
http://www.yadvashem.org/yv/es/exhibitions/music/lodz.asp